Esta historia empieza un buen día cuando abro el buzón de casa y me encuentro una carta (no certificada) en la que me comunican que «mi empresa» ha sido seleccionada para participar en la Estadística Estructural de Empresas: Sector Servicios, uno de los estudios que elabora periódicamente el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España. No veía claro si eso de «empresa» se aplicaba a mi actividad como redactor autónomo y nunca me había encontrado en esta situación, así que consulté a mi gestor.
Me confirmó que efectivamente el INE envía de vez en cuando este tipo de requerimientos, «aunque es difícil que te toque» y que rellenar las encuestas es obligatorio, si bien «no conozco a nadie que haya sido sancionado por no hacerlo». Por último, me hizo ver que al tratarse de una carta normal, sin acuse de recibo, no se podía considerar una comunicación oficial, dado que no existía ninguna evidencia de que me hubiera llegado realmente.
De modo que, como encima me pilló en un momento de mucho trabajo, aparqué el tema temporalmente a la espera de retomarlo cuando tuviera más tiempo. Y es que, como he dicho, la carta no especificaba ninguna fecha límite para completar la encuesta, así que no le vi la urgencia. ¡Primer error que cometí!
La sorpresa llega unas semanas después cuando recibo una llamada procedente de un larguísimo y extraño número que casi no cabía en la pantalla del móvil. Estuve a punto de no cogerlo porque este tipo de llamadas suelen venir de empresas que se pasan por el arco del triunfo las leyes de privacidad y quieren venderme algo como sea.
Pero al final atiendo la llamada y me dicen esto:
«¡Dios mío, me han encontrado!», pensé mientras los sudores fríos hacían presa de mí. Por supuesto, la llamada era para preguntarme si había recibido la carta que me enviaron unas semanas atrás y por qué no había respondido la encuesta del INE.
Siempre me ha sorprendido los recursos que dedica la administración española a perseguir a los autónomos y de los que carece, en cambio, para averiguar dónde está el dinero que defraudan los corruptos o descubrir quién es el misterioso «M. Rajoy» que aparece en los papeles de Bárcenas…
A continuación tuvimos un diálogo que resumo a continuación:
Finalmente, para facilitarme la tarea, me pidieron que les diera un correo electrónico al que reenviar los datos de acceso para cumplimentar la encuesta. Me sorprendió mucho que conocieran mi nombre, domicilio, CIF, teléfono, etc. pero no supieran mi correo electrónico.
Creo que eso dice mucho sobre el retraso en la transformación digital de la administración española, que sigue mandando cartas en papel y luego llama para confirmar si las has recibido… Tampoco me sorprendió que el mensaje contuviera faltas de ortografía; se ve que en el INE ya han descubierto el e-mail, pero todavía no tienen corrector ortográfico:
Como a todos, me surgieron muchas preguntas tras recibir tan «imperativa» solicitud . ¿Para qué sirven las encuestas del INE? ¿Son obligatorias? ¿Por qué no toman los datos de Hacienda, la Seguridad Social u otras administraciones? Encontré las respuestas del Instituto Nacional de Estadística en este apartado de su web.
Convencido definitivamente de que no me iba a librar de rellenar la puñetera encuesta del INE, aproveché un día festivo para acceder a la página y responderla. Nada más abrirla, me quedé anonadado: ante mí tenía pantallas y pantallas de campos por rellenar, en los que aparte de volver a introducir datos que el INE ya ha demostrado que tiene sobre mí (nombre, dirección, teléfono, etc.) me pedían unas cosas que no sabía ni por dónde cogerlas.
A continuación figuran algunos ejemplos de la información que te piden:
Y esto es solo el principio, porque luego la cosa se pone aún más complicada:
Al final ya se vienen arriba y piden datos que ni siquiera sabría por dónde empezar a buscar:
En total, me pasé más de una hora peleando con la encuesta, buscando documentación, intentando estimar más o menos los porcentajes que me pedían… Y al final apenas pude contestar el 20 % del cuestionario, el resto lo dejé en blanco porque no tenía ni idea de qué poner. Y, si te equivocas te la puedes cargar, porque tal y como señala el Real Decreto 1572/1993 de 10 de septiembre:
En caso de no aportar información veraz, exacta y completa, te expones a recibir una sanción cuyo método de cálculo es tan críptico como la encuesta que te piden rellenar:
Como forma de motivar no me parece muy acertada… ¿No sería mejor incentivar a las empresas y autónomos a participar en estas encuestas, por ejemplo ofreciendo un descuento en la próxima cuota de la Seguridad Social? Es una idea que lanzo, por si a alguien en la administración le interesa…
En fin, ya perdí una hora de mi vida rellenando la encuesta del INE y con el riesgo de meter la pata y que me sancionen. ¡Pero qué satisfacción y tranquilidad haber cumplido con mis obligaciones cívicas!
No se vayan todavía, aún hay más…
Así de tranquilo y satisfecho estaba el otro día yo haciendo mis cosas de siempre (textos para clientes, presupuestos, facturas, etc.) cuando llamaron a la puerta. Siempre que llaman a la puerta de casa por la mañana en día laborable me pongo a temblar, porque nunca vienen a decirme nada bueno. Normalmente se trata de una multa o a veces incluso de una inspectora de trabajo despistada…
Abro la puerta y me encuentro a la cartera blandiendo una inmensa carta certificada de tamaño folio… Me temo lo peor y cuando la abro mis peores temores se confirman.
Esto es lo que me envían los amiguetes de las encuestas del INE:
O sea, que aún después de rellenar la maldita encuesta, me siguen persiguiendo y me amenazan con sancionarme por no haberla completado. Inmediatamente, escribo al correo electrónico desde el que me mandaron el formulario explicando que entregué la encuesta en el plazo estipulado y adjunto el comprobante que me he descargado de la página del INE.
Al cabo de unos minutos me vuelven a llamar del misterioso número que no cabe en la pantalla del móvil. Es la misma persona con la que hablé en la ocasión anterior. Con gran educación (he de decir que en todo momento me han tratado irreprochablemente) me confirma que efectivamente ya han recibido la encuesta y que la carta en la que amenazan con sancionarme se envió de forma automática por error. Que puedo estar tranquilo, vaya.
Respiro aliviado y cuando ya iba a colgar, me dice:
«¡Maldición!», pienso, «ahora viene cuando me preguntan por qué no he respondido la mayor parte de los apartados y me obligan a repetirlo hasta completarlo todo».
La conversación sigue en esta línea:
-Veo que usted está en el epígrafe de «Agencias de publicidad», pero por la actividad que realiza tal vez debería figurar en los epígrafes de «Creación literaria» o «Periodismo», ¿no?
-Figuro en el epígrafe «Agencias de publicidad» porque es el que me indicaron que debía poner en Hacienda cuando me di de alta como autónomo, ya que no existe un epígrafe para «redactores».
-Pero lo que usted hace es escribir, eso tiene más que ver con la literatura o el periodismo, ¿no?
-Efectivamente, yo me dedico a escribir. Pero no escribo obras literarias ni para medios de comunicación. Además, los escritores y periodistas facturan diferente porque sus obras no pagan IVA, mientras que los textos que escribo para mis clientes sí están sujetos al IVA.
-De acuerdo. ¿Por qué no ha puesto nada en el apartado de gastos? ¿No tiene una oficina, paga una gestoría o contrata seguros por su actividad?
-Mire, es que yo trabajo en casa y los gastos de luz, agua, etc. no son deducibles. Las cuentas me las lleva mi padre, que no me cobra nada, y no tengo nada que asegurar (como no sea mi cerebro o las manos con las que tecleo).
Y así estuvimos un rato más… Al final, siempre con mucha amabilidad y educación, la persona del INE me confirmó que todo estaba correcto y que no tenía que preocuparme por una posible sanción.
Espero que sea así… ¡Ya os lo diré la próxima vez que el cartero llame a mi puerta!
¿Has recibido alguna de las famosas encuestas del INE? ¿Qué hiciste: responder o ignorarla? ¡Cuéntanos!
Redactor Freelance
26 marzo 2018 at 14:32¡Nooo! En estos temas mejor estar en segundo plano no sea que se fijen más en ti… 😉
Patricia Suárez
26 marzo 2018 at 12:13¡Va a haber tortas por la presidencia, Roger! jajajajajaja
Redactor Freelance
26 marzo 2018 at 07:18¡Vaya, Patricia, menuda experiencia!
Yo también debo tener un post-it de esos por me tocan todas las atenciones administrativas.
¿Fundamos un Club de Pringad@s? 😉
Patricia Suárez
25 marzo 2018 at 12:50Hace años que recibí esa famosa encuesta, a la que me he enfrentado dos veces (por ahora), una trabajando por cuenta ajena y otra como autónoma.
Es una pesadilla kafkiana, pero como prácticamente todo lo que rodea a los autónomos en este país.
Paciencia.
Yo he sido objeto de este tipo de atenciones administrativas. En mi mente, visualizaba un expediente en Hacienda con un post-it encima que decía "pringada que responde, seguir exprimiendo".
Después de dos años de revisiones de declaraciones informativas, sanciones por no haberme dado por notificada (esa sí que fue kafkiana, con una funcionaria en Hacienda enseñándome su pantalla de ordenador y diciéndome "aquí pone que el cartero fue a tu casa y no estabas")… me dejaron en paz…
Pero me va la marcha y ahora vuelvo a ser autónoma, veremos si mi post-it de "pringada" sigue operativo 😛
Redactor Freelance
27 febrero 2018 at 07:56Hola Lorena:
Te entiendo perfectamente, cuando me enfrento a un formulario de estos también me entran ganas de LLORAR porque están diseñados sin pensar en quien debe responderlos. Lo peor es cuando encima pretenden que lo rellenes a mano y pongas una y otra vez tu nombre, dirección, etc. que ya tienen en sus archivos.
Me temo que la "burrocracia" es un mal muy extendido, al menos en los países hispanoamericanos… A ver si con el tiempo estas instituciones entienden que están para servir a los ciudadanos, no para complicarles la vida.
¡Saludos y gracias por el apoyo!
Lorena
26 febrero 2018 at 16:48Pff, ¡qué barbaridad! Y sí, se parece mucho a la declaración anual que te piden en México, que yo ya debo dos y lloro porque simplemente NO LE ENTIENDO. Ya contacté a un contador para que me ayude con esas cosas, pero resulta que tengo que hacer una serie de requisitos que tampoco sé de dónde sacar. Sí, les encanta poner trabas a los autónomos y, por lo visto, en todos los países.
¡Menos mal que ya pasó! Ojalá no te vuelva a tocar nunca jamás.
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 17:09Vaya Luisa María, pues cómo se las gasta la burocracia en Venezuela, nada que envidiar a España en este sentido 🙂 Yo espero que en 2019 no me toque otra vez la "lotería" y me dejen trabajar tranquilo al menos un año. ¡Saludos!
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 17:08¡Gracias Isabel! Tu comentario me ha recordado un curso que hice una vez de "finanzas para no financieros" tal vez debí prestar más atención. ¡No sabía que me iban a "examinar" de la materia años después! 🙂
Isabel
13 febrero 2018 at 14:50OMG! Yo creo que contestando a esto te convalidan alguna oposición, o algo. Vaya tela, Roger…
Luisamaría Suárez
13 febrero 2018 at 14:39Buen día Roger, espero que se encuentre bien…
No debería, pero me hizo muchísima gracia esta publicación… No sé si por la anécdota en sí o por la forma en que la redactó.
El formulario que adjuntó por partes en imágenes es idéntico (salvo algunos términos) a la declaración de impuesto sobre la renta de aquí de Venezuela, la cual se hace de forma anual. Incluso en mi condición de independiente es ley que debo declarar todos los años antes del 31 de marzo del año siguiente al año en que el ejercicio fiscal culminó. Y ciertamente, los renglones de esos formularios… sólo los contadores públicos los entienden X D
Yo declaro mi actividad como independiente desde hace 3 años. Los 2 primeros no me tocó pagar impuestos, el año pasado si me tocó pagar por la actividad del año 2016, y estoy segura de que también me corresponderá pagar por lo realizado el año pasado. Mi mamá es contadora y le pago para que me llene los campos necesarios, porque nunca los he podido entender.
Aquí en Venezuela no tienen ese acoso tan intenso y personalizado del terror para que uno llene esas formas; solo por redes sociales de vez en cuando, en su página web oficial y televisión. Dada lo costoso que está el papel e inclusive las impresiones, antes repartían panfletos en la calle… Ya no.
Pero esa circunstancia (no avisar con la misma tenacidad con que lo hicieron contigo) cumple un doble objetivo: Que, pasado el 31/03, si X persona desea abrir una cuenta bancaria, pedir un crédito o alguna otra operación de esa índole, se le solicita entre los requisitos esa declaración… De no tenerla, no se le da curso a lo que necesita y cuando la va a realizar, por hacerla fuera de fecha, le corresponde pagar multa. Y así caen muchos, ¡Muuuuuuchos!
Lo bueno es que ya salió de eso… Hasta el 2019, que en su teléfono entre otra vez esa llamada misteriosa, o a su puerta llegue la carta macabra… Jajajajaja
¡Saludos!
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 07:37Más que nada es que me duele que se gasten el dinero de todos persiguiendo a un tipo para que rellene una encuesta que no va dirigida a lo que hace y al final les da igual lo que pongas mientras completes el dichoso formulario en el plazo indicado. Y luego aún te discuten a qué te dedicas sin saber ni entender lo que realmente haces. Una pena, porque yo uso los datos del INE en muchos artículos, aunque ahora ya no estoy tan seguro de su credibilidad…
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 07:32Mejor reír siempre, Ana. La disyuntiva es: o lo dejas en blanco, o te lo inventas. No conozco a ningún freelance que maneje todo los datos que te piden. ¡Es que tendría que hacer yo mismo encuestas a mis clientes para obtener parte de la información!
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 07:31Pues espero que no te toque rellenar la famosa encuesta, Ricardo, porque si piensas así todavía resulta más indignante comprobar la cantidad de recursos que se dedican a asegurarte de que la rellenas a toda costa. Con ese tiempo y dinero se podrían hacer otras tareas de investigación de campo que seguramente serían más provechosas. ¡Saludos!
Redactor Freelance
13 febrero 2018 at 07:28Desde luego, si así es como se obtienen los datos de estas estadísticas, estamos apañados. Creo sinceramente que sería mejor un enfoque incentivador como comento en el artículo. ¿De qué vale obligar a la gente a rellenarla si no la entiende? 🙁
Ana
12 febrero 2018 at 22:34Sí, sí, sí, doy fe. Se me había olvidado, pero has resucitado mi fantasma, Roger. A mí también me llegó la encuesta y también recibí llamada de ese misterioso número kilométrico. Dos veces. En dos días diferentes. Tampoco sabía cómo rellenar ciertas casillas. Y tenía que dar información de mi facturación y no sé cuántas cosas más. Además, al señor entrevistador le tuve que hacer un curso acelerado de marketing digital, páginas web, copywriting y todo lo que se me ocurrió para justificar a qué me dedicaba. Él quería meterme a toda costa en no sé qué epígrafe (tengo el don de borrar rápido estas anécdotas) y yo le justificaba que las cosas habían cambiado y le empecé a hablar de especialidades y de que no confundiera tal con cual… en fin, no quiero aburrir. Lo que sí decidí es que si todas las encuestas se habían rellenado como la mía, no volvería a dar credibilidad a ninguna estadística que se publicara en nombre del Ine. La mía al menos estaba sesgada y era imprecisa.
Hiedrita
12 febrero 2018 at 18:02Que barbaridad Roger! Una injusticia mas que demuestra que Spain is different…no digo más
Ricardo Botín
12 febrero 2018 at 17:30Desde luego, Roger, la pesadilla kafkiana que nos toca vivir como autónomos es terrible.
No había escuchado nunca hablar de esta encuesta que te ha tocado responder.
Gracias por contar este caso, ya que viene bien estar prevenidos por si recibimos una solicitud similar.
Como soy muy mal pensado, no puedo evitar buscar una segunda intención relacionada con los largos tentáculos de Hacienda: ¿no usarán esos datos para cotejar y comparar la información que tiene Hacienda y ver si realmente coincide con la que ellos ya tienen?
Además, me sorprende bastante el uso que se pueda hacer de unos datos estadísticos procedentes de una encuesta que no es anónima (por no hablar de la dudosa veracidad de las conclusiones que extraigan los investigadores).
La administración publica en España se ha convertido en un rémora que no hace más que tragarse dinero sin que se pueda obtener de ella la más mínima utilidad.
Por no hablar de la maldición que nos ha caído a los autónomos debido a una administración fiscal que nos toma por delincuentes en potencia, simplemente porque somos más débiles que las grandes corporaciones (en donde se produce la gran mayoría de fraude fiscal).
Y respecto a este tema del fraude, estoy convencido de que si los impuestos fuesen más justos, y la presión fiscal más baja, habría menos fraude fiscal.
Aquí tenemos impuestos de Suecia con servicios propios de Zambia. Y todo esto para mantener a un montón de políticos incompetentes y de funcionarios improductivos.
Es triste que estos políticos tercermundistas sigan robando a los ciudadanos.
Y si al menos proporcionasen a los contribuyentes unos servicios acordes a la gran cantidad de impuestos que pagamos…
Ana Sainz
12 febrero 2018 at 17:22No sé si reír o llorar… Como me llegue una encuesta de esas ya puedo echarle cuento porque no me veo capaz de ofrecer información veraz, exacta y completa :O
Redactor Freelance
12 febrero 2018 at 16:46Me alegro por ti, yo es que debo tener una especie de imán para llamar la atención de las administraciones porque cada año me toca alguna de estas 🙂 ¡Saludos!
Rubén Muñoz
12 febrero 2018 at 16:04Yo no he tenido tantos problemas como tú (de momento, y cruzo los dedos), aunque sí que tengo también alguna anécdota que no me gustaría repetir. Esperemos que, poco a poco, nuestra situación vaya cambiando a mejor.