La pesadilla de las encuestas del INE. ¡No se te ocurra ignorarlas!

Como suele decirse, «si pongo un circo me crecen los enanos». Aquellos que me seguís desde hace tiempo ya conocéis mis desventuras con Hacienda y la Seguridad Social, que parecen confabularse para venir a entretenerme cada vez que tienen ocasión, como conté en aquel famoso artículo «Paren de tocar los cojones a los autónomos». Pues bien, en esta ocasión ha sido otro organismo público que trabaja para nosotros, el Instituto Nacional de Estadística, el que se ha propuesto mantenerme ocupado una temporada al «invitarme» a participar en una de sus encuestas sobre la actividad empresarial. Al principio no les hice mucho caso y por esa razón casi me gano una multa, así que... ¡os lo cuento por si os veis en la misma situación!

Una invitación que no puedes rechazar

 

Esta historia empieza un buen día cuando abro el buzón de casa y me encuentro una carta (no certificada) en la que me comunican que «mi empresa» ha sido seleccionada para participar en la Estadística Estructural de Empresas: Sector Servicios, uno de los estudios que elabora periódicamente el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España. No veía claro si eso de «empresa» se aplicaba a mi actividad como redactor autónomo y nunca me había encontrado en esta situación, así que consulté a mi gestor.

Me confirmó que efectivamente el INE envía de vez en cuando este tipo de requerimientos, «aunque es difícil que te toque» y que rellenar las encuestas es obligatorio, si bien «no conozco a nadie que haya sido sancionado por no hacerlo». Por último, me hizo ver que al tratarse de una carta normal, sin acuse de recibo, no se podía considerar una comunicación oficial, dado que no existía ninguna evidencia de que me hubiera llegado realmente.

De modo que, como encima me pilló en un momento de mucho trabajo, aparqué el tema temporalmente a la espera de retomarlo cuando tuviera más tiempo. Y es que, como he dicho, la carta no especificaba ninguna fecha límite para completar la encuesta, así que no le vi la urgencia. ¡Primer error que cometí!

Lo sabemos todo de ti… menos tu e-mail

La sorpresa llega unas semanas después cuando recibo una llamada procedente de un larguísimo y extraño número que casi no cabía en la pantalla del móvil. Estuve a punto de no cogerlo porque este tipo de llamadas suelen venir de empresas que se pasan por el arco del triunfo las leyes de privacidad y quieren venderme algo como sea.

Pero al final atiendo la llamada y me dicen esto:

«Hola. Le llamamos del Instituto Nacional de Estadística. ¿Es usted Roger Garcia XXXX, con domicilio en C/ XXX, piso X, puerta X, código postal XXXXX de XXXX?».

«¡Dios mío, me han encontrado!», pensé mientras los sudores fríos hacían presa de mí. Por supuesto, la llamada era para preguntarme si había recibido la carta que me enviaron unas semanas atrás y por qué no había respondido la encuesta.

Siempre me ha sorprendido los recursos que dedica la administración española a perseguir a los autónomos y de los que carece, en cambio, para averiguar dónde está el dinero que defraudan los corruptos o descubrir quién es el misterioso «M. Rajoy» que aparece en los papeles de Bárcenas

A continuación tuvimos un diálogo que resumo a continuación:

  • Pregunté si rellenar la encuesta es obligatorio y me dijeron que sí, según el artículo 3 del Real Decreto 1572/1993 de 10 de septiembre por el que se aprueba el Reglamento de procedimiento administrativo sancionador de las infracciones por incumplimiento de las obligaciones establecidas en la Ley de la Función Estadística Pública.
  • Aduje que yo no soy una empresa, sino un autónomo, y me dijeron que eso daba igual, porque debía responder en relación con la actividad económica que desempeño.
  • Solicité si había una fecha límite para ello, ya que en la carta que me enviaron no se especificaba ninguna. Me dijeron que no había fecha límite, «pero mejor hacerlo antes del 10 de este mes». No me atreví a preguntar qué pasaba si la enviaba más tarde…

Finalmente, para facilitarme la tarea, me pidieron que les diera un correo electrónico al que reenviar los datos de acceso para cumplimentar la encuesta. Me sorprendió mucho que conocieran mi nombre, domicilio, CIF, teléfono, etc. pero no supieran mi correo electrónico.

Creo que eso dice mucho sobre el retraso en la transformación digital de la administración española, que sigue mandando cartas en papel y luego llama para confirmar si las has recibido… Tampoco me sorprendió que el mensaje contuviera faltas de ortografía; se ve que en el INE ya han descubierto el e-mail pero todavía no tienen corrector ortográfico:

Email INE
Segundo requerimiento del INE para participar en la Estadística Estructural de Empresas. ¡Puedes huir, pero no escaparás!

Responde como puedas, pero más te vale hacerlo bien 

Convencido definitivamente de que no me iba a librar de rellenar la puñetera encuesta, aproveché un día festivo para acceder a la página y responderla. Nada más abrirla, me quedé anonadado: ante mí tenía pantallas y pantallas de campos por rellenar, en los que aparte de volver a introducir datos que el INE ya ha demostrado que tiene sobre mí (nombre, dirección, teléfono, etc.) me pedían unas cosas que no sabía ni por dónde cogerlas.

A continuación figuran algunos ejemplos de lo que te piden:

Y esto es solo el principio, porque luego la cosa se pone aún más complicada:

Al final ya se vienen arriba y piden datos que ni siquiera sabría por dónde empezar a buscar:

datos encuesta ine3

En total, me pasé más de una hora peleando con la encuesta, buscando documentación, intentando estimar más o menos los porcentajes que me pedían… Y al final apenas pude contestar el 20 % del cuestionario, el resto lo dejé en blanco porque no tenía ni idea de qué poner. Y, si te equivocas te la puedes cargar, porque tal y como señala el Real Decreto 1572/1993 de 10 de septiembre:

«La Ley 12/1989, de 9 de mayo, de la Función Estadística Pública, dispone, en su artículo 10, que los servicios estadísticos tienen la facultad de solicitar datos de las personas físicas y jurídicas, tanto nacionales como extranjeras, a condición de que sean residentes en España, y, con exigencia, en todo caso, de que la información suministrada lo sea en forma veraz, exacta y completa, así como rendida dentro de los plazos en que se recaben».

En caso de no aportar información veraz, exacta y completa, te expones a recibir una sanción cuyo método de cálculo es tan críptico como la encuesta que te piden rellenar:

regimen sancionador

Como forma de motivar no me parece muy acertada… ¿No sería mejor incentivar a las empresas y autónomos a participar en estas encuestas, por ejemplo ofreciendo un descuento en la próxima cuota de la Seguridad Social? Es una idea que lanzo, por si a alguien en la administración le interesa…

En fin, ya perdí una hora de mi vida rellenando la encuesta del INE y con el riesgo de meter la pata y que me sancionen. ¡Pero qué satisfacción y tranquilidad haber cumplido con mis obligaciones cívicas!

No se vayan todavía, aún hay más…

Así de tranquilo y satisfecho estaba el otro día yo haciendo mis cosas de siempre (textos para clientes, presupuestos, facturas, etc.) cuando llamaron a la puerta. Siempre que llaman a la puerta de casa por la mañana en día laborable me pongo a temblar, porque nunca vienen a decirme nada bueno. Normalmente se trata de una multa o a veces incluso de una inspectora de trabajo despistada

Abro la puerta y me encuentro a la cartera blandiendo una inmensa carta certificada de tamaño folio… Me temo lo peor y cuando la abro mis peores temores se confirman.

Esto es lo que me envían:

requerimiento encuesta ine
Carta en la que amenazan con sancionarme por no haber enviado la encuesta que sí les envié. ¡Puro Kafka!

O sea, que aún después de rellenar la maldita encuesta, me siguen persiguiendo y me amenazan con sancionarme por no haberla completado. Inmediatamente, escribo al correo electrónico desde el que me mandaron el formulario explicando que entregué la encuesta en el plazo estipulado y adjunto el comprobante que me he descargado de la página del INE.

Al cabo de unos minutos me vuelven a llamar del misterioso número que no cabe en la pantalla del móvil. Es la misma persona con la que hablé en la ocasión anterior. Con gran educación (he de decir que en todo momento me han tratado irreprochablemente) me confirma que efectivamente ya han recibido la encuesta y que la carta en la que amenazan con sancionarme se envió de forma automática por error. Que puedo estar tranquilo, vaya.

Respiro aliviado y cuando ya iba a colgar, me dice:

«Espere un momento. Ya que hablo con usted, vamos a revisar la información que ha enviado. No cuelgue».

«¡Maldición!», pienso, «ahora viene cuando me preguntan por qué no he respondido la mayor parte de los apartados y me obligan a repetirlo hasta completarlo todo».

La conversación sigue en esta línea:

-Veo que usted está en el epígrafe de «Agencias de publicidad», pero por la actividad que realiza tal vez debería figurar en los epígrafes de «Creación literaria» o «Periodismo», ¿no?

-Figuro en el epígrafe «Agencias de publicidad» porque es el que me indicaron que debía poner en Hacienda cuando me di de alta como autónomo, ya que no existe un epígrafe para «redactores».

-Pero lo que usted hace es escribir, eso tiene más que ver con la literatura o el periodismo, ¿no?

-Efectivamente, yo me dedico a escribir. Pero no escribo obras literarias ni para medios de comunicación. Además, los escritores y periodistas facturan diferente porque sus obras no pagan IVA, mientras que los textos que escribo para mis clientes sí están sujetos al IVA.

-De acuerdo. ¿Por qué no ha puesto nada en el apartado de gastos? ¿No tiene una oficina, paga una gestoría o contrata seguros por su actividad?

-Mire, es que yo trabajo en casa y los gastos de luz, agua, etc. no son deducibles. Las cuentas me las lleva mi padre, que no me cobra nada, y no tengo nada que asegurar (como no sea mi cerebro o las manos con las que tecleo).

Y así estuvimos un rato más… Al final, siempre con mucha amabilidad y educación, la persona del INE me confirmó que todo estaba correcto y que no tenía que preocuparme por una posible sanción.

Espero que sea así… ¡Ya os lo diré la próxima vez que el cartero llame a mi puerta!

¿Me lo parece a mí, o en España se dedican más recursos a poner trabas a los autónomos que a apoyarles? ¿Tú qué opinas?

Comentarios

  • Anónimo
    3 febrero 2020 at 13:37

    Buenos días, solo pasaba para decir que aquí hay otra pringada más que tiene que aguantar la OBLIGACION de cumplimentar estas maravillosas e importantes encuestas. Hace creo 3 años, nos tocó tragar y cumplimentar 3 ENCUESTAS, y como bien decís, es lo más normal del mundo, la gente no tiene nada mejor que hacer que ir cumplimentando encuestas, que ya se nota que sirven de mucho, lo gracioso, y siempre se la suelto porque otra cosa no, pero a mí me toca apechugar pero les mando un escrito diciendo lo que pienso, a lo que iba, es curioso que encuestas de MOROSIDAD, de jetas que NO te pagan, de la MENTIRA de los pagos a 30 o máximo 60 días, etc.. no hay ni una!!!
    Tantas administraciones, tantos departamentos, tanta tontería, y al final siempre tenemos que sacar las castañas del fuego los de siempre. Vayan a molestar a los políticos, me da que tienen más tiempo libre que los currantes de verdad.

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