Paren de tocar los cojones a los autónomos (por favor)

Hoy me ha pasado una cosa alucinante: se ha presentado en mi casa una Inspectora Laboral de Empleo y Seguridad Social. Tras enseñarme la «placa», me ha dicho que quería inspeccionar mi centro de trabajo y entrevistar a la empleada que tengo dada de alta (mi pareja). Por supuesto la he dejado pasar, mirar lo que quisiera y preguntar lo que se le antojara: todo es legal, no tenemos nada que esconder. Se ha quedado muy sorprendida al ver que trabajamos en casa y en zapatillas… ¿Pero qué esperaba? ¡Somos freelance! Cada mes pago mi cuota de autónomos, la Seguridad Social de mi empleada y su nómina. Además, tengo que hacer un montón de trámites absurdos y me sancionan si no los hago bien. Mi pregunta es: ¿no tienen otra cosa que hacer que venir a molestar a los que sí pagamos los impuestos?

Lo que me ha ocurrido esta mañana ha sido tan surrealista que confieso que en algún momento he pensado que era una cámara oculta o algún tipo de broma.

A las diez de la mañana llaman al interfono:

-¿Diga?

-¿Roger Garcia?

-Sí, es aquí. ¿Qué desea?

-Vengo por una inspección de trabajo. Abra.

He abierto, pensando que me traía alguna carta o requerimiento de Hacienda o la Seguridad Social (las temibles cartas negras con las que te notifican las sanciones).

inspección seguridad social
Qué divertido que tu jornada de freelance empiece con una inspección laboral...

Pues resulta que no. Aparece una señora con una carpeta en una mano y un carnet en la otra que la identifica como «Inspectora Laboral de Empleo y Seguridad Social».

-Vengo a hacer una inspección laboral, ya que me consta que esto es un centro de trabajo y tiene usted una empleada dada de alta en la Seguridad Social. ¿Correcto?

-Sí. Entonces… ¿Tengo que dejarla pasar, que salga la trabajadora o como va esto?

-Si esto es un centro de trabajo, entonces tiene que dejarme pasar.

-Pues adelante…

Me explico: el «centro de trabajo» es mi casa, donde además de vivir tengo un pequeño despacho donde trabajo. La «empleada» es mi pareja, que hace unos años se quedó en paro, empezó a ayudarme y para hacer las cosas bien decidí hacerle un contrato y pagarle nómina y Seguridad Social (todo legal porque no estamos casados ni somos pareja de hecho). Primero estaba a media jornada y actualmente a jornada completa. Es una maravillosa trabajadora y me ayuda mucho con las tareas rutinarias para que pueda dedicar más tiempo a lo mío: escribir.

En fin, que hago pasar a la inspectora al despacho, donde se encuentra el siguiente panorama: el «jefe» y la «trabajadora», en ropa de casa y zapatillas, metidos en un cuarto pequeño donde, además del escritorio, dos sillas, dos ordenadores, impresora, teléfono, etc. también hay un sofá cama para cuando vienen invitados. Ah, y la tabla de planchar.

oficina en casa freelance
Así es mi oficina en casa, más o menos. Y sí, trabajo en zapatillas. ¿Algún problema?

-¿Es usted la trabajadora? Tengo que hacerle unas preguntas.

Aunque la inspectora no me dice nada, salgo de la habitación porque entiendo que una trabajadora puede sentirse coaccionada si la entrevistan delante de su jefe. Al cabo de un rato me llaman, sale la empleada y me toca a mí pasar por el interrogatorio:

-¿Ustedes a qué se dedican?

-Bueno, pues soy redactor freeelance…

-¿Y eso qué es? No entiendo.

-Escribo textos para otras empresas. Folletos, catálogos, páginas web, artículos para blog…

La inspectora pone la misma cara que mi familia y amigos cuando les explico a qué me dedico (como diciendo «¿y te pagan por eso»?).

-Pero esta empresa figura como Agencia de Publicidad.

-Verá, es que no existe un epígrafe para lo que hacemos.

-Entiendo (toma nota).

Seguimos con el interrogatorio:

-¿Su empleada tiene contrato?

-¿Le paga una nómina cada mes?

-¿Trabaja según un horario?

-¿Vive aquí?
-¿Las zapatillas son suyas o de empresa?

-Etc.

Mis respuestas: sí a todo excepto a si vive aquí o no, porque eso a la Seguridad Social no le concierne. Sí, tiene contrato. Cobra el salario mínimo. Tiene un horario de trabajo (aunque a veces sea flexible). No está empadronada aquí. No estamos casados ni somos pareja de hecho. Lo que seamos es algo que solo nos concierne a ella y a mí.

Me ofrezco a enseñarle el contrato, nóminas, recibos de seguros sociales, etc. Me dice que no hace falta, pero me pregunta si tengo libro de visitas.

-¿Libro de visitas?

-Sí, es un libro pequeño de color rojo.

-Pues no me suena, pero tendría que preguntar a mi gestor.

-¿No le suena? ¿No lo tendrá por ahí?

Por lo visto, así es un libro de visitas de la Seguridad Social. Si no es obligatorio... ¿por qué te lo piden? (Imagen: http://www.arrabeasesores.es/)

Pienso: «Señora inspectora, si tuviera un libro de visitas creo que lo sabría, gracias».

-No lo tengo, pero puede que se quedara en Barcelona, ya que vivía allí cuando empecé como autónomo. ¿Es obligatorio tenerlo?

-De hecho no. Le voy a dejar una citación. Confírmeme si lo tiene o no.

Y me deja este papel, que me dice que no es nada, para que averigüe si lo tengo. Aquí pone que como no responda me pueden multar con 6.250 euros. Pero no es nada…

citación seguridad social 001_pequeño

Y por fin la señora inspectora se va y yo puedo volver a trabajar. Bueno, no porque tengo que llamar a mi gestor, averiguar qué demonios es el famoso libro de visitas, confirmar si es obligatorio y en caso afirmativo comprarlo y legalizarlo cuanto antes. ¡Justo lo que más me apetecía hacer hoy, perder todo el día haciendo trámites!

¿Pero qué más quieren de mí?

Soy autónomo desde 2006 y empleador desde 2009. Cada mes pago mi cuota de autónomos (264,43 euros) y la cuota de seguridad social de mi empleada (de 287,24 a 296,81 euros según el mes). En total, el año pasado pagué 3.173,16 euros de autónomos y más de 3.500 euros de Seguridad Social de mi empleada. Aparte, le pago cada mes su nómina, de la cual Hacienda le retiene el porcentaje correspondiente. Por si eso fuera poco, en la declaración de la renta de este año me sale a pagar unos 2.700 euros, porque por lo visto gano demasiado dinero (vivo en un apartamento de alquiler de 53 m2 y tengo un coche de kilómetro cero que costó 12.000 euros. Esas son mis riquezas).

En total, el año pasado ingresé casi 10.000 euros en las arcas del estado, aparte de retener el 21 % de IVA y el 15 % de IRPF en todas las facturas que hago a mis clientes. No hago trucos de mangas para pagar menos, ni me paso de listo desgravando gastos que no me corresponden como autónomos. ¿Y qué recibo a cambio? Cuando estalló la crisis, en lugar de ayudarme me subieron los impuestos por sorpresa. Y cuando se decidieron a bajarlos, lo explicaron tan mal que lo más fácil era cometer una infracción.

Además de eso, por tener una empleada cada mes tengo que hacer una serie de trámites online (TC, CRA, comunicación de convenio colectivo, etc.) a través de una horrible aplicación online que solo funciona con Internet Explorer y es todo lo contrario a «intuitiva», «amigable» o como se suponga que debe ser una interfaz de Internet. Su uso es una pesadilla que no deseo ni a mi peor enemigo…

captura red directo seguridad social
Esto es la mierda (con perdón) de aplicación online con la que la Seguridad Social pretende que cada mes hagamos el papeleo que antes hacían ellos.

¿Qué más quieren de mí, Excelentísimo Señor Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones públicas, y Excelentísima Señora Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social? ¿Que pague más? ¿Que haga más papeleo?

Antes de ser autónomo, trabajé en varias empresas donde encadené convenios de becario, contratos de prácticas y contratos por obra y servicio durante años. No pagaban las horas extra ni dietas por los viajes. Nunca vino una inspección de trabajo.

Mi pareja trabajó en varias fábricas donde cotizaba por media jornada y trabajaba una jornada completa, a veces con horas extra no pagadas hasta la noche. En la última, trabajaba en un túnel de vapor, mojada hasta los huesos y sin ni siquiera un mono impermeable. Nunca vino una inspección de trabajo.

Conozco muchas empresas de la mal llamada «nueva economía» que venden y compran productos y servicios a través de Internet, mediante PayPal, sin pagar impuestos. Les puedo dar una larga lista de empresas que tienen gente trabajando sin cobrar y sin darles de alta en la Seguridad Social, porque son «colaboradores» y por lo visto eso no cotiza.

¿Por qué no van a inspeccionar estos centros de trabajo y a mí me dejan en paz?

Como esto siga así, me tiro al monte

Estoy cansado, muy cansado. Soy consciente de lo difícil que es ser autónomo en España, pero es que si además quieres crear puestos de trabajo, se vuelve una misión casi imposible. Señores y señoras de los Ministerios correspondientes: yo tengo que dedicar mi tiempo a trabajar, no puedo emplear mi jornada en atender inspecciones y a realizar trámites interminables, ni a hacer cola en Hacienda o la Seguridad Social esperando a que me expliquen qué hecho mal y qué multa me van a poner esta vez.

freelance al límite
Autónom@ español después de 10 años aguantando cabronadas de los sucesivos gobiernos.

Como esto siga así, tiro la toalla: despediré a mi empleada y sumaré un parado más a la larga lista de cuatro millones y pico de desempleados; dejaré de pagarle una nómina y tendrán que pagarle el paro o una ayuda; me quitaré de autónomos y trabajaré en negro, o facturando a través de una cooperativa y así solo tendré que cotizar un día al mes.

¿Es esto lo que quieren? ¿Qué deje de aportar más de 10.000 euros anuales a las arcas de un país con 56.000 millones de euros de déficit público? ¿Que deje de recaudar impuestos a mis clientes y de generar riqueza sin recibir apenas prestaciones a cambio?

número autónomos españa ultimos diez años

En España hay más de 3 millones de autónomos, el 18 % de los afiliados a la Seguridad Social. Más de 300.000 autónomos han dejado de serlo desde que empezó la crisis. Y como sigan jodiéndonos de esta forma, creo que pronto me uniré a ellos…

Por favor, comparte con #Dejendetocarloscojonesalosautónomos o haz un comentario abajo si crees que en España se maltrata a los autónomos.

Comentarios

  • Anónimo
    13 diciembre 2016 at 01:57

    Entiendo que los autónomos estén hartos de muchas cosas, eso es algo que creo que lo entiende todo el mundo. Pero no entiendo para nada el argumento de "que vayan a las empresas grandes y luego vengan a las pequeñas". ¿Sólo tienen derecho a estar protegidos y a que se defiendan sus derechos los trabajadores de las empresas grandes? Porque tú has dicho que tenías todo en regla y no lo pongo en duda, ¿pero cuántos hay que no hacen las cosas como deberían? ¿Que tienen trabajadores muchas más horas de las que deberían? Por el simple hecho de trabajar en un centro que coincide con un domicilio particular, ¿no tienen derecho a que se vele por sus derechos? ¿Cuántas empleadas de hogar hay trabajando sin dar de alta?
    Es comprensible que estas situaciones incomoden, pero creo que el artículo no deja de ser una perreta. Con todo el respeto. El clásico "que vayan a otros y estará bien, a mí que me dejen tranquilo, que bastante tengo con lo mío".
    Dicho esto, para que un funcionario de la inspección de trabajo pueda entrar en tu domicilio, necesita bien tu consentimiento expreso, bien una autorización judicial. Entiendo, leyendo tu historia, que le das tu consentimiento en el momento en que la dejas pasar.
    Y, efectivamente, la ley de apoyo a emprendedores, de 2013, eliminó la obligación de tener un libro de visitas en el centro de trabajo. Así que no hay problema porque no lo tengas.

  • Anónimo
    14 diciembre 2016 at 13:21

    ¿Sabeis que es esto? Una conversación de bar, sin ningún fundamento. Hablar por hablar. Podeis eternizaros discutiendo hasta el infinito. Pero quizás deberíais aprender antes unas nociones básicas sobre esto. Estais mezclando constantemente el tema Seguridad Social, Hacienda… cuando no tiene absolutamente nada que ver. Os recomiendo que os informeis para que podais opinar con un poco de criterio.
    Por otra parte (y no soy funcionario) el que dice por ahí que los funcionarios son una panda de vagos sin niguna cualificación… se retrata en su ignorancia. Es como decir que todos los autónomos son unos defraudadores (porque haya algunos que defrauden). Porque un día hayas ido a realizar un trámite y te haya tocado el vago de la oficina (como habrá en cualquier trabajo), no querrá decir que sean todos iguales.
    Por no mencionar la enorme ignorancia de pensar en la no cualificación de los funcionarios. Para empezar, cualquier oposición es una prueba muy dura, incluso las que no requieren cualificación. Pero es algo que está al acceso de todos. Si tan maravilloso es, os recomiendo adentraros en ese mundo.
    Por otra parte, sobre la cualificación… Un juez, un fiscal, un inspector de Hacienda o de Trabajo, un registrador de la propiedad o un notario… entran también en esa categoría de vagos sin cualificar que mencionais entiendo, no?
    Cuánta ignorancia. De verdad. A veces da mucha pena ver estas guerras ridículas. Los autónomos sufren unas condiciones difíciles en muchos casos. ¿Pero las leyes que se os aplican quién las crea? ¿El gobierno o los funcionarios? A ver si aprendemos a centrar los problemas. El de al lado, que a vuestro juicio (muchas veces erróneo, por puro desconocimiento del sistema) "vive mejor" que vosotros, ¿tiene la culpa? Pues preparad unas oposiciones. Somos un pais de envidiosos en el que parece que todos queremos tener las ventajas de todos los colectivos SIN esfuerzo y en el que, cuando nos vemos perjudicados, en vez de quejarnos donde debemos, insultamos al de al lado que según nuestra visión sesgada, vive mejor que nosotros.
    No me refiero al autor del artículo, con quien podré estar de acuerdo o no, pero que ha sido en todo caso respetuoso.

    Nos falta educación y empatía. Pero sobre todo, nos sobra mucho odio.

  • Kepa Ríos Alday
    30 agosto 2018 at 00:10

    Hola Roger, muchas gracias por tu artículo. A mí me pasó exactamente lo mismo: Diez años trabajando en Indra, haciendo horas extra sin cobrarlas (yo y otros cientos de empleados de mi sección) y ni una inspección de trabajo, nada, ni si quiera para preguntarles algunas cosas a los trabajadores y que se pudieran sentir amparados por el ministerio. Y además me consta que en treinta años nunca han hecho ninguna inspección en dicha sección de la empresa.
    Pues cuando decido ponerme como autónomo a ganarme la vida dando clases en mi casa, a los pocos meses aparece una inspectora como en tu caso. Yo estaba dando clase cuando llegó y como yo mismo atiendo la recepción (es un centro humilde), tuve que parar de dar clase para atenderla lo cual evidenció aún más la humildad de mi centro haciendo que los alumnos se fuesen con cierta vergüenza ajena (la humildad es motivo de vergüenza, sí). Ahh! y a mí también me pidió el librito ese de visitas de mierda que tampoco yo lo tenía y me hizo perder aún otro día de trabajo en ir a comprarlo, llevarlo a sellar y presentárselo.

    Después me asesoré y me informaron que podía haberme negado a atenderla ya que estaba trabajando, pero claro, imagínate el susto y yo soy profesor de ciencias, de informática… a mí me dijo que me venía a hacer una inspección y me impresionó mucho. No tengo ni idea de esas cosas y ni se me pasa por la cabeza obstaculizar a una autoridad que viene a inspeccionar mi trabajo. Después ya me explicaron que no venía a inspeccionar mi trabajo si no a buscar dinero. Venía como un buitre al olor de la carroña; al olor del autónomo, al olor de la indefensión de la persona laboriosa y humilde que no cuenta con abogados para recibir a los inspectores. Y, como la ley es igual para todos, te tratan igual que a una gran empresa, es decir, como si ya supieras perfectamente todos tus derechos, todas las legislaciones aplicables, no te informan de nada, no te ayudan para nada… Vienen como enemigos de uno, como esperando alguien a la defensiva, y esperando que cometas algún error para crujirte bien a gusto. Ya digo, como hienas al olor de la carroña.

    La película El Verdugo, de Luis García Berlanga recrea, en tono de comedia, el proceso de cómo el estado consigue transformar a un trabajador y hombre sencillo, en un cruel esbirro sin corazón. Es la película más triste que he visto y a la vez una de las que más me han hecho reír. En eso consiste el humor negro. También me ayudó a mirar a estos inspectores con cierta piedad.

  • Redactor Freelance
    30 agosto 2018 at 10:53

    ¡Vaya, me gustaría saber cuántas inspecciones de estas reciben empresas como Indra!

    Muchas gracias por contar tu experiencia. La capacidad de la burocracia para complicar la vida a los autónomos nunca dejará de sorprenderme.

    ¡Saludos!

  • Contribuyente cansado de España y a punto de irse a Portugal.
    17 octubre 2020 at 17:39

    Me solidarizo contigo Roger.
    Recientemente los mismos técnicos de Hacienda han reconocido que el gran fraude se produce en grandes empresas.
    Que se dedica al 80% del personal a combatir el 10% del fraude.
    Y así seguirá siendo, España está para irse a facturar a Portugal y listo.
    Y lo de las encuestas del INE curiosamente van a parar a los mismos siempre… Que casualidad…
    Saludos.

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