Redactores digitales y copywriters, ¡el SEO del futuro es nuestro!

Hace unos meses tuve el placer de conocer a Roger en el I Encuentro de Redactores Digitales. Y se quedó sorprendido cuando, durante nuestra conversación, le expresé mi convencimiento de que el SEO ha muerto (tal y como lo conocemos) y que el futuro de Google es de los redactores. Así que me propuso compartir con los lectores de este blog mi visión sobre el futuro del SEO y por qué creo que nos pertenece. ¿Te lo cuento?

Llevo dedicándome al marketing digital cosa de tres años y cuando llegué las cosas eran muy distintas a lo que veo ahora. Todo lo que expongo en este artículo es una opinión totalmente subjetiva. Para formarla me he basado en lo que he ido viendo a lo largo de mi periplo en el marketing online, en el que me ha dado tiempo a trabajar de consultor SEO, de redactor y de copywriter.

Dicho esto, ¿a qué me refiero con que el SEO ha muerto y el futuro será nuestro? Lo que quiero decir es que los redactores cada vez seremos más imprescindibles para que una página sea tenida en cuenta. Para ello, debemos tener en cuenta que Google se encuentra actualmente en pleno proceso de aprendizaje. ¿Y cómo aprende Google? Lo hace sobre todo con el contenido de las páginas y con las imágenes.

Con el contenido de las páginas

Cuando hacemos una consulta, Google nos muestra diez resultados orgánicos en la primera página y entramos en el que queramos. Tenemos la opción de irnos nada más entrar cerrando la pestaña, volver a la página de búsqueda para elegir otro resultado o quedarnos navegando en la web.

Google premia o penaliza la página en función de nuestro comportamiento. Si entiende que nos ha gustado la primera página en la que hemos entrado, premia a esa página. Si hemos salido nada más entrar, la penaliza. Si solo lo hace un usuario da igual y no importa, pero varios miles comportándose de la misma forma sí que son una razón de peso para el buscador más utilizado del mundo.

¿Y qué pasa si además, Google conoce un poquito a los usuarios que realizan estas acciones?

Hoy en día estamos inevitablemente conectados a la red. Nuestros teléfonos delatan lo que nos gusta ‒y con ello, lo que nos deja de gustar‒, nuestra localización, los sitios a los que vamos o los escaparates en los que nos detenemos a mirar. Ya puedes tener los permisos desactivados, que con que tengas una app mínimamente descontrolada, estás en el ajo. Y como además navegues con Chrome o con tu cuenta de Google iniciada, lo que ves en el ordenador también se queda registrado.

Ahora supón que Google monitoriza todas estas cosas y las ensambla. Que se crea un perfil de nuestra persona y que lo va perfeccionando con el paso del tiempo. Nuestras acciones, las páginas que visitamos, lo que buscamos en Maps, los vuelos que miramos para irnos de vacaciones, los periódicos en los que pasamos más tiempo, las personas con las que estamos, los mails que recibimos…

Google nos conoce mejor de lo que suponemos y, con esta información añadida, nuestras acciones tras realizar una consulta en el buscador tienen mucho más valor para ellos.

Nosotros ‒vosotros los lectores y yo‒ no somos muchos y total, podemos pensar que poco va a aprender. Es como el que no va a votar porque se cree que no va a cambiar nada. Pero Google sabe que Internet es un recurso cada vez más socorrido por el mundo y que el empleo de los teléfonos móviles va a más. Así que saca todo el partido que puede y nos tiene en cuenta a todos.

El año pasado, «todos» se tradujo en dos trillones ‒americanos‒ de búsquedas según Search Engine Land. Los trillones americanos llevan doce ceros después del uno. ¡Imaginad lo que estamos enseñándole a Google con nuestra actividad en la red!

Con las imágenes específicas

¿Sabes qué son los captchas? Se trata de esas imágenes que te aparecen al registrarte en un servicio online y que sirven para comprobar que eres un humano y no una máquina. O al menos eso dicen…

Por que resulta que los captchas, además de para repeler a los bots, también sirven para que Google aprenda a leer imágenes.

Supongamos que estamos navegando por un sitio y nos salta un captcha con un número de portal, en este caso el 8 de color blanco sobre fondo azul. Entonces le decimos que es un 8. Luego va otro usuario y con el mismo captcha dice que es un 8. Bien, coinciden. Pero luego llega un tercero y dice que es un 6; experimento fallido.

En cambio, si vamos diez usuarios distintos y decimos que es un 8, Google se guarda la respuesta. Para esa foto, diez personas de carne y hueso han dicho que es un 8. Ahora Google repite este experimento con varias decenas de miles de grupos cada día y el mismo 8 el captcha lo muestra desde otro ángulo. Repite, repite, repite… Y cada vez que valida, aprende.

Aprende que estas combinaciones de profundidades de píxel que componen las imágenes que salen por nuestras pantallas es lo que nosotros llamamos «número 8».

Multipliquemos los captchas que salen cada día por los días que lleva Google dominando Internet (¡Y los que quedan!). Y ahora añadamos fotos distintas en el captcha: ¿a que os ha saltado alguno pidiendo que digáis cuáles de las siguientes fotos son tiendas? A Google o a la empresa del captcha que le venda los datos a Google le trae sin cuidado que aciertes o no, pero hagas lo que hagas los datos se registran para, llegado el momento, obtener conclusiones.

¿Y quién sino Google podría tener recursos para obtener estas conclusiones? En definitiva: está aprendiendo a leer imágenes, que ahora tira de la etiqueta ALT y los SEO se lo ponemos difícil contando mentirijillas.

¿Y todo esto por qué hace imprescindibles a los redactores?

Con todo este aprendizaje, Google se encamina hacia el entendimiento total. Llegará un momento en el que cogerá una web y sabrá analizarla de arriba a abajo. Sabrá qué está mal escrito, por qué una imagen está ahí, qué quiere decir el texto y si este está escrito para un fin distinto al de satisfacer las consultas de los que llegan a la página a través del buscador.

Cuando llegue ese momento, el mejor mensaje será el ganador. Dos páginas podrán ofrecer una respuesta cuyo fondo sea igual de válido, pero la que tenga el mejor contenido será la que gane a la otra, aunque esta segunda esté muy bien optimizada. Entendamos mejor contenido como el mejor presentado y focalizado en satisfacer la consulta.

¿Y quién escribe los contenidos mejor que nadie? Sobre el papel, valga la ironía porque somos digitales, nosotros.

Llegados a este punto, cuando escribamos un contenido no tendremos que optimizarlo como ahora. No hará falta incluir las palabras clave en los puntos estratégicos, ni dotarlo de links internos o externos, ni poner fotos con el ALT prostituido, ni densificar más de la cuenta haciendo que perdamos naturalidad….

Ahora se optimiza de forma diferente a hace tres años, y de aquí a otros diez habrá que ver qué nos pide Google para ser el primer resultado orgánico. Un primer resultado orgánico, vaya por delante, que puede que no se parezca en nada al de hoy en día, que ya aparece tras cuatro anuncios de AdWords y el pack local en búsquedas locales.

 ¿Por qué creo que el SEO se encamina a esta situación?

Dejé la empresa en la que estaba para montármelo por mi cuenta porque creía que la muerte del SEO más tradicional estaba en pleno proceso y lo sigo pensando. El posicionamiento web como se conocía hasta la fecha se muere despacio, pero está en ello.

Los indicios que me llevan a pensar eso son los siguientes:

1. El día que llegó el cuarto anuncio

Cada vez que buscas en Google, además de los resultados «naturales» de tu búsqueda, aparecen algunos anuncios en la parte superior de la página. Al principio solo eran uno o dos anuncios. Luego se pasó a tres y desde hace un par de años se han convertido en cuatro. Yo ya tenía la firme sospecha de que algo pasaba con el posicionamiento orgánico cuando estaba en la empresa, y de repente un compañero nos dice: «ojo, habemus cuarto anuncio».

Fijaos: haced una consulta en Google y si esta puede desembocar en una acción de la cual el anunciante saque algún provecho, tendremos cuatro anuncios en las narices:

resultados busqueda google

Cuatro anuncios y, además, un fantástico pack local para seguir hundiendo el SEO más convencional.

Conclusión: los resultados de búsqueda naturales, en los que influye el SEO, cada vez tendrán menos importancia. Como Google no gana dinero con ellos, los relega. En cambio los anuncios, por los que Google cobra dinero, se imponen cada vez más en las páginas de resultados.

2. El uso de las familias semánticas

Si a Google se le ha metido entre ceja y ceja aprender a entender, una de las premisas es que en el lenguaje contamos con palabras que tienen dos o varios significados. Los bancos son para sentarse, para sacar dinero o para que se pongan los moluscos, por ejemplo. Las margaritas son las flores que deshojamos para ver si nos quieren o el cóctel de tequila y triple seco. Si sigo no paro.

Por ello, para que en estos momentos un texto posicione mejor, Google nos insta a que lo semanticemos. Es decir que, si hablamos de bancos, nombremos explícitamente términos como «dinero», «billetes», «préstamos» y demás si queremos referirnos a los establecimientos. Si queremos hablar del de sentarnos, «respaldo», «asiento», «parque», «descanso», «madera» o «piedra» ayudarán a entender a Google a qué nos estamos refiriendo.

Este fenómeno es lo que se conoce como palabras LSI, las Latent Semantic Indexing. Dicho para que lo entendamos: palabras semánticamente relacionadas.

Conclusión: Google quiere que seamos más naturales escribiendo. Que no optimicemos de forma tan agresiva un texto, sino que le «ayudemos» a entenderlo. Eso nos beneficia, ¿no?

3. Las búsquedas relacionadas de Google

Hagamos una búsqueda cualquiera y veamos lo que devuelve Google:

busquedas relacionadas google

¡Ojo! Mirad las búsquedas relacionadas. Ya sabe que a las combas para saltar también se les llama «cuerdas» en España, que están relacionadas con el crossfit y el boxeo y que las venden en Decathlon o en El Corte Inglés.

A ver, esto Google lo ofrece por lo que está aprendiendo de nosotros que decíamos antes, y porque sabe que estos términos también generan búsquedas entre el conjunto de usuarios. Cuando el SEO siga evolucionando, estas sugerencias de relacionadas se centrarán en nuestro usuario exclusivamente. Si sabe que somos unos grandes consumidores de Decathlon, en vez de solo «comba crossfit decathlon» también aparecerán cosas como «comprar comba decathlon», «combas decathlon», «mejores combas decathlon» y demás.

Conclusión: Google ya sabe lo que queremos basándonos en nuestra consulta y nos sugiere alternativas de la misma familia semántica para que afinemos más si no hemos encontrado nada en la primera página.

4. La forma de buscar y presentar los resultados en Google

Las búsquedas por voz han llegado a nuestras vidas y nos gustan. Es comodísimo coger el móvil y decirle a Google «mejor restaurante de Barcelona» en vez de introducirlo a mano.

También se sabe que hablamos de una forma distinta a la que escribimos. Esto está consiguiendo que el SEO mute hacia un paso intermedio entre la situación hace un tiempo y la que creo que alcanzará en unos años.

En EEUU Google está más avanzado y hace cosas como decirte cómo llegar hasta tu casa si se lo preguntas desde cualquier lugar, y lo hace porque sabe cuál es tu casa y en qué lugar estás en el momento de hacerle la consulta por voz.

No quiero extenderme demasiado sobre este tema; creo que está bien explicado en este artículo sobre las búsquedas por voz.

Conclusión: las intenciones de nuestras búsquedas serán las mismas, pero la forma de formularlas, no. Tendremos que adaptarnos y para ello, nada mejor que semantizarnos al responder las preguntas que nos hagan al buscar en Google.

5. El cambio en el Keyword Planner de Google

Para finalizar con mis premisas voy a por el famoso planificador de palabras clave de Google, ese al que tantos copywriters hemos recurrido para sacar las keywords que más convenía utilizar.
Cuando hacía SEO para hoteles en la empresa en la que trabajaba hace un año, normalmente obteníamos cosas como «hoteles en salamanca», «hoteles salamanca», «hoteles en saalmanca», «hoteles en salmanca» y demás. Es decir, todas las personas que buscaban estas expresiones querían obtener lo mismo, pero varios miles lo ponían de una manera, otros miles de otra y varios cientos se equivocaban al escribir.

Antes de que dejara la empresa, Google empezó a agrupar estas palabras como si fuera una familia. Ya no había 10.000 búsquedas de una palabra, 4.000 de otra y 600 de otra; había 14.600 de la familia entera, y si buscábamos en el planificador «hoteles saalmanca», nos devolvía que «hoteles en salamanca» tenía 14.600 búsquedas.

Esto es un ejemplo y no es exacto. Nos salieron varios casos como el que cuento y no dudo de que irá a más.

Mirad:

resultados google adwords

Conclusión: Google está empezando a dejar las búsquedas exactas de una palabra clave; ahora da las de su familia más directa. Está aprendiendo a discernir los errores… Y a corregirlos.

Y entonces… ¿ya podemos empezar a ignorar el SEO en nuestros artículos?

Termino el artículo pidiéndoos paciencia. Aunque Google aprende rápido, para llegar a la web semántica o web 3.0 aún falta mucho y cuando llegue, el algoritmo necesitará seguir perfeccionándose para que un contenido de calidad que resuelva las consultas aparezca por encima de un contenido de mala calidad pero mejor optimizado para SEO, como ocurre ahora.

Llegados a ese punto, podremos olvidarnos por fin del maldito SEO y centrarnos en lo nuestro: escribir contenidos de calidad que atraigan a los lectores, les enganchen y les resulten útiles. ¿Esa es la idea, no?

¿Qué te parece? ¿Crees que en el futuro los textos bien escritos serán más importantes que los textos optimizados para Google? 

Comentarios

  • Lorena
    27 febrero 2018 at 18:43

    Qué felicidad, ¡muerte al SEO! Vaya, ya lo sé, que evoluciona, no "muere", pero es que sí me ha pasado exactamente como dices Roger, quitar títulos preciosos porque no tienen la palabra clave "exactamente igual", que en algunas páginas pedían que se prescindiera de preposiciones y me llevaban toda la creatividad en conseguir algo con sentido, aunque no me encantara. Igualmente, puede que lo repita en el texto de manera orgánica, ¿pero en el título principal? Caray, que ahora tengo una colaboradora y me destroza el alma quitarle sus hermosos títulos para hacer que entren en la palabra clave que pide el cliente… ¡es frustrante! En fin, que ahí seguimos cumpliendo el SEO y rezando para ver cuándo acaba y podemos expresarnos con más soltura, que este cliente me mete en camisa de once varas y yo solo suspiro porque, por ahora, tiene razón.
    Comentaban por aquí que se puede tener contenido de valor y optimizado y estoy totalmente de acuerdo, pero no es lo mismo a contenido totalmente original y creativo, porque al optimizarlo me recuerdan a una profesora de secundaria, que le escribí un poema para un concurso y me hizo reescribirlo como 3 veces para mencionar de forma explícita lo que pedían, así que al final entregué algo que no me había salido del alma de ninguna manera, sino de la más fría cabeza buscando encajar los requerimientos… ¡de haber sabido que sería el futuro del redactor digital! Afortunadamente, tengo la corrección de estilo y la traducción para irme por la tangente con gusto.
    Me he extendido, pero es que justo este cliente se puso más estricto y ni hablar, es consistente y cumplido, así que me toca responder igual y por dentro precisamente me lamentaba de lo que hace el SEO con la redacción.
    ¡Gracias por este artículo para desahogarme a gusto! A ver si me apunto a ese encuentro este año o el que viene, que muero por conocer otros que pasen por las mismas =).
    Y, como siempre, ¡excelente contenido! =).

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 17:36

    Hola Inma:

    la "muerte" del SEO es cosa mía, Joan no tiene la culpa porque he exagerado un pelín la presentación de su post con ánimo de generar este sano debate.

    Como profesional de los contenidos, me interesa aprender de SEO, probar cosas, etc. (me consta que Joan también lo hace y a un nivel mucho más avanzado que yo porque ha trabajo en una agencia de SEO).

    Pero nunca me parecerá bien que el SEO influya en la forma de escribir. Es como si Windows te dijera qué sinónimos puedes usar o dónde colocar las comas si quieres escribir con su procesador de textos…

    Son Google y los demás buscadores los que deben aprender a interpretar correctamente un texto, no los demás quienes tenemos que aprender a escribir para Google.

    Al menos con las técnicas tan forzadas que hemos visto estos últimos años y que por suerte están dando paso a enfoques mucho más naturales.

    ¡Saludos!

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 17:31

    Estoy de acuerdo contigo Fran, el contenido primero siempre. Pero creo que la correcta valoración de la calidad del contenido en Google ha tardado en llegar más de lo que sería deseable, y eso ha alimentado verdaderos "monstruos" dedicados a producir textos optimizados para SEP que no hay quien los lea… ¡Saludos!

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 17:29

    Desde luego, hay que cobrar más por este trabajo de optimización. Aunque algunos clientes ya te lo meten en los requisitos iniciales del trabajo, así por el mismo precio tienen un redactor y un consultor de SEO. ¡Qué buen negocio! 😉

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 17:25

    Por lo que cuentas dle 4.º anuncio, parece que de cara al futuro la cosa irá de más SEM (posicionamiento de pago) y menos SEO (posicionamiento "gratuito") en Google, ¿no? Como ya pasa con Facebook y otras redes sociales en las que, si no pasas por caja, no te ve ni tu madre. 🙁 Eso da para dedicarle otro post épico…

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 17:23

    No es por nada, pero nostradamusSEO.com/ y variantes están disponibles… ¡Ahí lo lanzo por si quieres posicionarte como gurú del tema! 🙂

  • Joan
    27 febrero 2018 at 17:20

    Si ese contenido forma parte de lo que anda buscando el usuario, entonces sí que primará sobre todo lo demás. Si no, si está ahí por estar, me parece que por muy bien escrito que esté acabará en el fondo del baúl.

    Vamos, que tenemos que satisfacer al que nos visita. A ver si cada vez las visitas se van reduciendo pero la gente que llega es más cualificada; por ahí irán los tiros, me parece a mí.

    ¡Gracias por el comentario!

  • Joan
    27 febrero 2018 at 17:18

    Suscribo la respuesta de Roger: si es en ese orden, perfecto. El problema está en que yo también hago los titles de un modo distinto a cómo los haría si supiera que no son tenidos en cuenta. O los H1. O los inicios de un post, o los encabezados, o el final mismo.

    Dicho esto, del post extraería que el contenido será la herramienta principal para satisfacer las consultas de los usuarios en su mayoría, destacando lo de en su mayoría. Cada uno buscará lo que quiera y nosotros tendremos que proporcionarle eso que quiere de un modo u otro, y ahí pienso que generalmente será con contenido.

    Si hay dos contenidos que aportan exactamente lo mismo pero uno está mejor redactado que otro, ¿cuál saldrá primero? Imagino que el que funcione mejor para las visitas que vayan llegando a las páginas. Por lo menos a día de hoy; en el futuro ya veremos.

    ¡Gracias por el comentario!

  • RitaDoit
    27 febrero 2018 at 17:17

    El SEO tiene 2 mantras… entre otros: “El contenido es el Rey” y “no hay mejor lugar para esconder un cadaver que la 2ª página del buscador” . Hace ya mucho tiempo que aunar estos dos esfuerzos es la única alternativa: SEO-Copywriting, redacción de contenidos de calidad bajo criterios SEO, enamorar tanto a lectores como a buscadores. Esto en cuanto al SEO de contenidos editoriales, pero no nos olvidemos del SEO técnico: indexabilidad, arquitectura de la información, estructura del sitio, redirecciones, parámetros de urls… en fin, un largo etc. Limitar el SEO a una técnica de contenidos editoriales se me antoja menguado. Esto no va de un #quitadeahípaponermeyo, son 2 ámbitos que un marco digital están obligados a trabajar juntos.

  • Joan
    27 febrero 2018 at 17:12

    Estoy de acuerdo, Kiks. Como dice Roger, imagino que el plus de inteligencia que se prevé en Google traerá un adiós a las técnicas más cutres de optimización y que la cosa empezará a fluir más por la naturalidad e intención de ayudar al usuario, siempre teniendo en cuenta su consulta.

    Y sí, siempre va a existir el SEO, de un modo u otro. Si deja de hacerlo, también dejará de existir el concepto de SEM y eso ya es otro cantar. En fin, que nos tendremos que adaptar.

    ¡Gracias por el comentario! 🙂

  • Mapachito
    27 febrero 2018 at 17:08

    +1 Rocío. Se pueden conseguir ambas cosas, y más desde que la densidad de palabra clave no es una variable de peso ( soy muy mayor 😛 ).

    Además, para ciertos portales, valoran que el redactor tenga conocimientos de SEO porque así pueden delegar en ellos algunas tareas. Es obvio que ese tipo de textos se cobran más caros, pues llevan también más trabajo que la pura redacción.

  • Joan Marco
    27 febrero 2018 at 17:07

    Nostradamus dice, ¡jajaja! A ver, ni todo es tan negro ni tan blanco, pero es evidente que va a haber cambios. Ya los hay, de hecho. Ya nos están diciendo que intentemos posicionar de otra manera.

    A ver si todo se mueve rapidito, o al menos la forma de hacer SEO de ahora. Ya veremos lo que está por venir.

    ¡El blog de Roger es muy top!

    Un abrazote.

  • Mapachito
    27 febrero 2018 at 17:03

    Hola, Joan Marco:

    Como redactora con elevados conocimientos de SEO discrepo contigo en lo que entiendes por SEO. Las reglas del juego cambian y uno debe adaptarse, siempre que haya un buscador existirá el SEO entendido como la optimización de los sitios. Este verano me ha dado por experimentar con Pinterest, que es otro buscador, y estoy encantada con los resultados para el poco tiempo invertido en la experimentación 😉

    Después, aunque la web cada vez es más semántica, el SEO off page seguirá teniendo influencia ( y ni qué decir del on page). No será lo mismo ser citado en una página de universidad, aunque sea con nofollow, que en un directorio basura, por ejemplo. Y no tendrá el mismo peso una web bien hecha a nivel de organización, URLs, sitemaps, enlazado interno… que una madeja de cosas que no entiende ni el autor.

    Comento porque es la primera vez que matan al SEO este año, pero vamos, no hay año que no suceda ja ja ja. Para mi, egoístamente, era mejor que el contenido fuera el rey, pero no lo es, es una variable muy importante pero por si sólo no es nada. Ya fue más importante de lo que es ahora.

    Los redactores que escriban para otros no necesitan tener conocimientos elevados de SEO salvo que se les coloque en un puesto intermedio, donde ellos mismo toman decisiones sobre el tema. Pero quienes deseen dar visibilidad a sus propios sitios seguirán teniendo que estar al día sí o sí.

    Aprovecho para recordar que la mejor manera de estar al día en SEO es haciendo experimentos ( que llevan su tiempo ). De otra forma siempre se va por detrás de los demás. Por afirmaciones como estas muchos blogueros, no necesariamente redactores, me odian.

  • Fran
    27 febrero 2018 at 16:46

    Siempre he tenido claro que el SEO es secundario. Si no hay un contenido detrás, que sea de calidad y ofrezca al usuario lo que necesita, puede que una web llegue a la primera posición. Pero también acabará cayendo deprisa, en cuanto el usuario tipo salga de ella igual de rápido que entra. El contenido de calidad ha sido, es y seguirá siendo la base de cualquier estrategia. Ahora solo falta que lo comprendan las empresas que quieren poner en marcha sus campañas.

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 16:29

    ¡Has dado justo en el clavo, Rocío!

    Le pedí a Joan que diera un enfoque provocador a su artículo, que yo me he encargado de exagerar un poquito más hablando de la "muerte del SEO" al presentar el post.

    Desde luego, la clave está en escribir contenido de calidad.

    Te pregunto:

    ¿Alguna vez has cambiado un título original y divertido que se te había ocurrido para un texto porque no incluía la palabra clave? ¿O porque era demasiado largo y el Yoast te decía que no se visualizaría entero en los motores de búsqueda?

    Yo sí lo he hecho porque sé que determinados clientes me dirán "El artículo que me has escrito está bien, pero no incluye la palabra clave en el título". O "Por favor añade un par de subtítulos con variantes de la palabra clave", etc.

    Mi preocupación respecto al SEO es que en ocasiones parece que escribimos más pensando en los buscadores que en los lectores. Y eso no puede ser, porque los que leen los textos son los lectores, no los robots de búsqueda.

    Por tanto, totalmente de acuerdo contigo: sí al contenido de valor, bien redactado y optimizado para Google… ¡en este orden, por favor!

    Saludos

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 16:24

    Totalmente de acuerdo, creo que Joan ha hecho un gran trabajo con este artículo.

    Efectivamente, el SEO no morirá, eso es una exageración que yo he añadido al presentar el artículo. Lo que nos cuenta Joan es cómo Google está "aprendiendo" para interpretar correctamente el contenido de los textos que se publican en Internet.

    Deseablemente, esta evolución hará que nos podamos olvidar de las técnicas de SEO más cutres (como repetir n veces la palabra clave a lo largo del texto) para centrarnos en crear contenido más atractivo y útil para el usuario que lo lea.

    Yo estoy deseando que se imponga un SEO más "natural" y que realmente premie la calidad del contenido, no solo que incorpore determinados elementos mecánicos.

    ¡Saludos!

  • Ro
    27 febrero 2018 at 15:59

    Me gustaría responder con otra pregunta, ¿por qué un texto optimizado no puede estar bien escrito? Parece que se presenta una disyuntiva, o "texto bien escrito" o "texto optimizado". Soy periodista y consultora SEO y mi estrategia es totalmente integradora: contenido bien redactado y optimizado. Google aprende de nosotros y los consultores aprendemos de/con Google. Desde mi punto de vista el SEO no muere. Mueren los procedimientos, se actualizan los algoritmos, la metodología…el SEO se transforma y los consultores nos adaptamos a los cambios. Seguiré escribiendo contenido de valor, bien redactado y también lo más optimizado posible 😉

  • -->Kiks
    27 febrero 2018 at 14:39

    Aquí uno que no repudia el Seo como otros. Jejeje.

    Yo lo entiendo de otra manera. Para mi el SEO no puede desaparecer. El Seo NO es una técnica o recurso concreto para trabajar en la indexación de google, sino una forma de denominar el posicionamiento orgánico. Por ello, el Seo NO muere, en cualquier caso, solo evoluciona para ser más natural y afín a las necesidades "reales".

    Buen post, Joan Marco!

  • Redactor Freelance
    27 febrero 2018 at 13:38

    "El Nostradamus del SEO", me ha gustado eso 🙂 Cuando conocí a Joan y empezó a hablarme de esta teoría, pensé "este tío está loco o es un visionario". Cada día estoy más convencido de que tiene razón y nos encaminamos a la web semántica o como quieras llamarlo… Un Internet en el que los motores de búsqueda realmente entiendan el contenido de las páginas y no haya que recurrir a truquitos de SEO para salir el primero si el contenido no lo merece… ¡Saludos!

  • Elena Vispo
    27 febrero 2018 at 11:43

    ¡Por fin! Un rayito de esperanza para los redactores y copys como yo, para los que hablar de SEO es mentar la bicha… Crucemos los dedos para que Joan Marco -el Nostradamus del SEO, podemos llamarle, ja- tenga razón en sus predicciones, mejor a corto plazo que largo. Pero mientras tanto sigámonos llevándonos bien con Google, no queda otra.
    ¡Gracias, Roger, como siempre todo en tu blog es muy interesante!

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