Construir tu propio camino como redactor digital

Javier Ruiz es un escritor, redactor digital y bloguero con una larga experiencia. Durante varios años, junto a su pareja Laura dirigió Vorágine, una agencia de contenidos que trabajó con clientes muy importantes y de la que ya hablé en su día. Por lo tanto, sabe perfectamente tanto qué hay que hacer para trabajar de redactor como qué esperan los clientes de estos profesionales. ¡Lee sus consejos útiles para convertirte en un redactor digital de éxito!

Construir tu propio camino como redactor digital

No he venido a hablar de mí, sino de ti 


¿Cuántas veces has escuchado aquella frase que dice: «es mejor arrepentirse de algo que hiciste que de algo que no hiciste»? No es que este proverbio sirva en cualquier faceta de nuestras vidas, pero sí es cierto que cuando te lanzas a emprender esta afirmación cobra un nuevo sentido, ¿verdad?

En 2010, junto a mi pareja, lancé la semilla de lo que, más tarde, sería Vorágine, una agencia de contenidos para pymes y grandes marcas que requiriesen servicios de outsourcing (principalmente, redacción de contenidos) para sus proyectos. En los siete años siguientes, la empresa creció hasta convertirse en un negocio capaz de generar unos cuantos sueldos. No solo eso: durante más de un lustro, nos ofreció la posibilidad de colaborar activamente con firmas de renombre y, a menudo, incluso entrar a formar parte de su día a día y ser parte activa de su actividad profesional.

Pero ¡alto! Estas ciento y pico palabras son todo lo que tengo que decirte sobre el recorrido de Vorágine —si te sientes cotilla, puedes leer más acerca de mi trayectoria profesional aquí—, pues este artículo no va sobre mí, sino de la necesidad de presentar, confirmar, rasgar o destrozar algunas de las verdades y mentiras que me ayudaron a crecer como redactor digital. 

El miedo al cambio


Te pongo un poco en contexto: antes de Super Mario Bros, Nintendo fabricaba cartas Hanafuda (naipes tradicionales japonesas) y no fue hasta finales de la Segunda Guerra Mundial cuando se decidió a buscar nuevas líneas de negocio que le llevarían al padre de los videojuegos modernos: Shigeru Miyamoto.

¿Por qué os cuento esto? Vorágine nació como una pequeña marca dedicada a la corrección profesional que daba continuidad a mi propia trayectoria, y no fue hasta finales de 2011 cuando dimos el salto hacia los contenidos. Durante ese tiempo, aprendí que cualquier negocio, sea más grande o más pequeño, mantiene un constante enfrentamiento con un mercado cambiante. En 2011, fuimos una de las primeras empresas españolas en ofrecer contenidos y paquetes de contenidos, y, mientras hoy las pymes responden e incluso empiezan a comprender las tarifas habituales de redacción, por aquel entonces, era totalmente improductivo explicarle al gerente de cualquier firma pequeña por qué necesitaba actualizar su mensaje hacia medios digitales.

Esta es la lección más importante para cualquier redactor: tienes que aprender a convencer a tu cliente de que tiene que ser tu cliente, pero, antes, tienes que asegurarte de que esa persona que tienes delante forma parte de tu público objetivo: esta es una idea que cuesta sacarnos de la cabeza, pero hay que saber diferenciar lo que nos gustaría (un mercado ilimitado) frente a cómo son las cosas en realidad (especialización y sectorización).

Trabajar en solitario frente a coordinar un equipo


Una agencia no deja de ser sinónimo de «empresa», y esta, de un modo u otro, puede configurarse fiscalmente de múltiples formas según los ingresos anuales: un autónomo que gestiona proyectos, un autónomo que contrata a terceras personas en nómina o, como fue nuestro caso, una Sociedad Civil Privada (SCP) compuesta por varios trabajadores autónomos que colaboraba activamente con otros emprendedores.

Sin embargo, al margen de la forma jurídica de tu empresa, una agencia es sinónimo de coordinar grupos de trabajo y, por lo tanto, establecer una estructura de personal y unos canales eficientes de comunicación —es decir, cómo se organiza y ante quién responde la gente que trabaja o colabora allí—. Sobre todo esto, aprendí tres cosas que cualquier redactor debería tener presente para su propio beneficio:

1. Establecer tu trabajo a través de worksheets no admite discusión


Los worksheet u hojas de cálculo son una forma eficiente de ahorrarte cientos de horas de trabajo organizativo: y nadie me lo dijo cuando empecé, ¡demonios! En mi actividad diaria me servía tanto para organizar los encargos mensuales para cada una de las marcas que delegaban contenidos en nuestra firma, como para estructurar y controlar los proyectos que acogía cada trabajador interno o externo. Pero resulta igual de útil para un redactor que necesita controlar el número de palabras, las fuentes de referencia, las palabras clave o los tiempos de entrega de sus encargos, ¿o no?

2. Confianza y confidencialidad


Una máxima muy útil para escoger a tus colaboradores es «trabaja con quien te sientas cómodo». No tengas miedo a probar, pero no mantengas una relación profesional con un colaborador que no responde a todos los niveles. Esto funciona tanto para un autónomo como para la figura ejecutiva de cualquier agencia, sea más grande o más pequeña.

Asimismo, un sencillo contrato de confidencialidad puede conseguirte un trabajo extra con clientes que respetan y valoran la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) como es debido, así como también para ahorrarte sustos o malentendidos con colegas, colaboradores y clientes. Aquí más vale curarse en salud.

3. Cobros y pagos como principal motivo de discusión


Tras ver las dos caras de la moneda, en Vorágine intentamos adoptar la postura más ética que se nos ocurrió para no trabajar con fechas de pago abusivas ni quebrar debido a la imposibilidad de pagar antes de recibir el pago de los trabajos. En el sector del marketing y publicidad, la rueda cuenta con demasiados engranajes, por lo que cada proyecto o cada marca puede ser un mundo que nada tiene que ver con el anterior. Las dos grandes lecciones que llevo grabadas son: primero, para aceptar grandes proyectos necesitas un primer pago significativo; segundo, negociar con calma y sin perder de vista tu filosofía empresarial ahorra muchos problemas; ante cualquier duda, los contratos y las órdenes de compra son un seguro de riesgos del que solemos olvidarnos. De lejos, todo esto parece más y más trabajo diario, pero cuando surge algún problema es cuando te das cuenta de lo importante que era prever algo así.

Hay trabajos de redacción que cuestan más de lo que valen, si no tienes más remedio que aceptarlos es que tal vez hay algo en tu negocio que no funciona, explica @jaruiz_, redactor y copywriter que tuvo una agencia de contenidos Clic para tuitear

El buen y el mal redactor


Entre 2015 y 2017, cada semana teníamos más de cien currículos de profesionales que querían trabajar con nosotros. Casi el 50 % de los mismos contaba con faltas de ortografía o de coherencia en el texto de presentación o en su resumen profesional; del resto, solo uno de cada cien despertaba verdadero interés, era original, se percibía cómo se había informado sobre tu marca, se arriesgaba a darse a conocer con algo distinto a los otros noventa y nueve.

Un e-mail puede parecer una nimiedad, pero dice mucho sobre la persona que desea establecer una relación profesional contigo. Un redactor que quiera especializarse en contenidos digitales debe contar con nociones de redacción SEO, tiene que ser capaz de reciclarse continuamente (y querer), y, en definitiva, ser parte de la solución y no una duda más que añadir a tu agenda diaria.

La mayoría de contactos con agencias de marketing y publicidad pinchan porque el candidato «solo» quiere un trabajo. No se percibe ningún ejercicio de empatía hacia la dirección de la marca, ni de actitud emprendedora, ni de interés por ser parte de un equipo… Las firmas son conscientes de que un trabajador en nómina requiere de un período de adaptación, pero si tu perfil es externo, tienes que ostentar esa flexibilidad y proactividad como bandera. Sí, ya. Esas dos palabras parecen completamente vacías del mal uso que se les ha dado, pero aquí tienen mucho sentido: cuando buscas trabajo como redactor, tienes que quitarte de la cabeza que vas a que te solucionen un problema —sea el alquiler del mes, sean las vacaciones a Benalmádena del próximo agosto o los pañales de tu crío— y cambiar el chip, porque eres tú quien va a solucionárselo, y no conoces a nadie que pueda hacerlo mejor.

Saber decir que «no»


Y he dejado para el final lo más importante de todo el asunto. Esa palabra frente a la que cualquier amigo o familiar arruga el morro y frunce el ceño como diciendo: «¿pero tú de qué vas? ¿te sobra el curro o qué?». Pero no es eso. En serio.

Se trata de saber que hay trabajos que cuestan más de lo que valen: esos artículos de 800 palabras que te quieren pagar a 15 euritos, o esa carga enorme de «copies» para una eCommerce que resulta imposible tener en un mes si quieres dormir más de dos horas al día. Son los proyectos que te suponen un riesgo que no deberías asumir o que acoges cuando no tienes más remedio. Y digo esto desde la experiencia de haber acogido, por lo menos, dos docenas, recordando lo idiota (sin ambages) que te sientes al perder dinero por encerrarte en tu despacho hasta las ocho de la tarde.

Hay un «pero» que quizá tú, que estás leyendo estas líneas, usarías para rebatirme: el «no tengo más remedio que tragar», voy «justo/a de trabajo», etcétera. Lo entiendo. Incluso puede ser necesario alguna vez, no obstante, en mi experiencia, ese argumento solo es un reflejo de que hay algo en tu modelo de negocio que no funciona: al igual que hay profesionales que calculan a la baja su precio/hora, también los hay que no cuentan con un fondo suficiente para afrontar los primeros meses de actividad o escogen mal a su público objetivo; esto afecta mucho más de lo que parece a tu día a día, y, por desgracia, no existen soluciones mágicas: tienes que sentarte, inspirar, espirar, y buscar por dónde pierde aire la rueda.

Al final, esto se resume en que como redactor vas a tener que revisar constantemente los pasos que has dado, pero también los que te quedan por dar: es muy fácil perderse en el camino y olvidarte de los motivos que te llevaron a esto, así que mi recomendación es que cada poco tiempo revises qué estás haciendo para acercarte a aquello que querías. Y es que buena parte de la magia del trabajo autónomo consiste, precisamente, en esa «libertad» que puede vestirse de muchas formas, pero que no deberías dejar que se consuma bajo toneladas y toneladas de encargos que no te dejan avanzar.

¿Cuál es la mayor dificultad que has encontrado en tu camino como redactor digital? 


Javier Ruiz
Javier Ruiz
Soy Javier Ruiz y trabajo como escritor, redactor digital y blogger. Actualmente, dedico mi tiempo a tres proyectos laborales en paralelo: J. Ruiz, mi marca personal dedicada a la redacción profesional y al marketing de contenidos; Conectadogs, el primer centro de recuperación canina de España; y mi propia escritura, donde me puedes leer en prensa, en papel y en mi blog de animalismo y opinión: Doblando tentáculos. ¿Quieres que conectemos?

CONVERSATION

18 comentarios:

  1. Interesantísimos y útiles consejos.
    Me quedo con el más práctico: no aceptar algunos trabajos con los que solo pierdes tiempo y dinero. Lamentablemente, en ocasiones de poco trabajo, todos nos sentimos tentados a aceptar encargos poco rentables.

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    1. Totalmente de acuerdo, Ricardo. Qué difícil es decir que no y qué complicado es librarse de un trabajo que no deberías haber aceptado, ¿verdad? ¡Un abrazo!

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  2. Estupendos consejos, Javier. Con gente como vosotros se va dignificando esta profesión.
    Saludos.
    M Carmen Torres

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    1. Desde luego, Mari Carmen, poco a poco vamos normalizando este oficio con el trabajo diario que hacen cada vez más profesionales como vosotros. ¡Saludos!

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  3. Al comenzar a trabajar por nuestra cuenta pensamos que debemos aceptar cualquier encargo (tarifas bajas, proyectos enormes) y lo hacemos. Es necesario, ya que cuando comencemos a despegar recordaremos con escozor estas experiencias y haremos todo lo posible por no volver siquiera a pensar en aceptar un trabajo en esas condiciones. Todo sirve para aprender.
    Muchas gracias por esta entrada.

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    1. Tienes razón, Raquel, incluso las experiencias más negativas sirven para aprender a gestionar mejor tus futuros trabajos. A mí particularmente me costó mucho aprender a decir que no como recomienda Javier, al principio lo cogía todo!!!! Saludos

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    2. ¡Hola, Raquel! Yo diría que la mayoría —y aquí me incluyo, sin duda— hemos cogido más de lo que deberíamos haber cogido en algún momento y, tras unos cuantos errores, hemos escarmentado: en especial, con aquellos que costaron más de lo que dieron, ¿verdad? ¡Pero de todo se aprende! :-)

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    3. Algunos clientes cuestan más de lo que cobras y encima te roban un pedacito del alma, añadiría yo ;-)

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  4. Gracias, muy útil para los que empezamos.

    Atento siempre a los nuevos artículos de este blog.

    Saludos,

    Valentín.

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    1. ¡Gracias Valentín, me alegro de que te guste este artículo!

      ¿Conoces alguna agencia de contenidos que trabaje con redactores en tu zona?

      Saludos

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  5. Muy interesante y los consejos que dan la verdad los tomo con grades claves para todos aquellos que estamos empezando en este mundo.......

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    1. ¡Gracias! Me alegro de que los consejos de Javier te hayan gustado, a mí me parecen de verdad muy valiosos. Saludos.

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  6. Hola Roger, muy interesante tu blog. He tenido algunos trabajos en Workana, escribiendo artículos. Hay alguna plataforma para hacer mi portafolio, asi sea muy pequeño?. Gracias por tu ayuda.

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    1. Hola:

      Encantado de saludarte y me alegro de que te guste mi blog.

      Si estás buscando ideas y herramientas para crear tu porfolio de redactor, te recomiendo este excelente artículo de nuestra compañera Ana Sainz:

      http://www.papelesenblanco.com/como-crear-portafolio-redactor/

      ¡Saludos!

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  7. Todo muy bien, pero yo cambiaría la palabra "expirar" por "espirar" en esta frase: "no existen soluciones mágicas: tienes que sentarte, inspirar, expirar, y buscar por dónde pierde aire la rueda." Que no quiero morir joven... No pude evitarlo, soy correctora las 24 horas del día, me paguen o no. :-)

    Un saludo.

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    1. Bien visto, Mónica, se me había pasado por alto en la revisión. Lo he cambiado, espero que a Javier no le importe... Yo adoro ser redactor, pero tampoco daría la vida por ello :-)

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  8. Hola
    Quisiera iniciar a trabajar como redactora. Sin embargo no se como hacer para empezar no se a que páginas debo recurrir? Alguien me podría dar ideas de sitios web a los que puedo entrar para registrarme?

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    1. Hola Ana:

      Aquí tienes 12 páginas donde puedes encontrar trabajo para redactores freelance:

      https://www.redactorfreelance.com/2016/12/12-webs-ganar-dinero-escribiendo.html

      Espero que te sean útiles.

      ¡Saludos!

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Lo revisaré y publicaré lo antes posible.

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