¿Son fiables los detectores de IA? Lo que me pasó con un cliente

Con la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mundo de la creación de contenido, cada vez es más común que los clientes adviertan de que sus textos serán revisados "para detectar contenido duplicado o generado por IA". Sin embargo, lo que a primera vista puede parecer una exigencia razonable, se ha convertido en una fuente de preocupación para el trabajo de muchos redactores y copywriters. Algunos ya han perdido clientes debido a acusaciones de uso inapropiado de herramientas de IA, sin que esté claro que esos sistemas de detección sean realmente fiables. Por eso quiero compartir mi experiencia con un cliente sobre los detectores de IA y dar algunos consejos sobre qué hacer en caso de que te encuentres en la misma situación.

Con los detectores de IA hemos topado

Un cliente con el que llevaba bastante tiempo colaborando en su blog, aunque con una frecuencia irregular, me planteó un día lo siguiente:

“Me dicen los de la agencia SEO que han revisado el último artículo con un detector de IA y sale que en un 74 % del contenido se utilizan patrones generados por IA. Me han asegurado que en principio no hay problema con esto siempre que el texto lo revise un humano, pero que vayamos con cuidado. ¿Nos puedes explicar qué ha pasado?”

Por supuesto, el comentario me sentó fatal porque, aunque he ido incorporando la inteligencia artificial en mis procesos de trabajo, nunca se me ocurriría entregar un texto generado por IA a un cliente. Además, en este caso se trataba de artículos enfocados para SEO en los que ya había advertido al cliente que estábamos siendo muy repetitivos; pero este insistía en centrarse siempre en los mismos temas y palabras clave y creo que por esa razón la herramienta pensó que eran de IA.

Se lo expliqué adecuadamente al cliente y, por suerte, seguimos con los encargos (al final de este artículo puedes ver los argumentos que utilicé). Pero tengo constancia de otros casos en que no ha sido así y este tipo de acusaciones han acabado costando la pérdida de clientes e ingresos a freelance acusados de generar textos mediante la IA.

¿Qué hacer si un cliente usa un detector de #IA para revisar tus textos? Te cuento lo que me pasó y cómo responder en estos casos.

¿Qué son los detectores de texto generado por IA y cómo funcionan?

Los detectores de texto generado por IA son herramientas diseñadas para identificar si un texto ha sido creado parcial o completamente mediante inteligencia artificial. El uso de estos detectores se ha ido extendiendo a medida que la IA generativa se ha hecho más accesible. Estas herramientas se utilizan principalmente para verificar la originalidad de los textos, tanto en el ámbito académico como en el sector empresarial.

Sus antecesores inmediatos son los detectores de plagio como el famoso Copyscape, que buscaban contenido duplicado en línea para identificar textos copiados de otras fuentes. Mientras que los detectores de plagio se limitaban a verificar si un contenido ya existía en Internet, los detectores de IA tienen que enfrentarse a un reto mucho mayor: distinguir si un texto ha sido generado por un ser humano o por una máquina.

Para detectar el contenido generado por IA, estas herramientas emplean algoritmos de análisis lingüístico que evalúan diferentes características del texto. Por ejemplo:

  • Los patrones de escritura.
  • La estructura de las frases.
  • La coherencia general del contenido.
  • La uniformidad del estilo de escritura.
  • Los cambios abruptos en el tono.
  • La repetición excesiva de ciertas frases.
  • La forma de organizar la información.

No obstante, algunos de estos criterios son más que discutibles. Por ejemplo, si le preguntas a ChatGPT cómo detectar si un texto ha sido generado por IA, te responde que «los textos generados por IA pueden contener frases repetitivas o cambios abruptos en el tema», o que «la IA tiende a escribir de forma muy homogénea, con poca variación en el tono, vocabulario y estructura de las oraciones». También menciona que «la IA puede ofrecer respuestas vagas o generales, especialmente en temas complejos», o incluso cometer «errores contextuales o de sentido común, como afirmaciones incorrectas sobre hechos o contradicciones».

En caso de tomarnos estos criterios al pie de la letra, muchos textos de contenido SEO, que a menudo presentan una estructura repetitiva, un tono uniforme y un enfoque superficial, serían fácilmente etiquetados como generados por IA. Si realmente estos son los parámetros que usan los detectores de IA, ¡entonces el 90 % del contenido que encontramos en Internet parece susceptible de haber sido escrito por máquinas!

¿Son fiables los detectores de texto generado por IA?

Aunque existen detectores de IA que aseguran que tienen un 100 % de precisión a la hora de distinguir el origen de un texto, es fácil comprobar que son mucho menos fiables de lo que dicen. En todas las herramientas se producen tanto falsos positivos, en los que un texto humano es etiquetado erróneamente como generado por IA, como falsos negativos, en los que un texto generado mediante IA pasa por ser humano.

Esto se debe a varias razones:

  1. Sesgo en los modelos de IA: muchos detectores de IA han sido desarrollados originalmente en inglés y luego adaptados a otras lenguas, por lo que tienen dificultades para reconocer determinados estilos y giros del idioma.
  2. Complejidad de los modelos de IA: A medida que los modelos de inteligencia artificial se vuelven más sofisticados, su capacidad para generar textos mejora, lo que dificulta a estas herramientas distinguir entre los textos humanos y la IA.
  3. Uso de herramientas de optimización de texto: si pasas tu texto por correctores como Grammarly o LanguageTool, o por traductores automáticos como Google Translator o Deepl, puede hacer que parezca generado por una IA.
  4. Intereses comerciales: algunos detectores de IA gratuitos van acompañados de herramientas (de pago) que aseguran ser capaces de “humanizar” textos de IA, lo que puede poner en cuestión la credibilidad de los resultados del análisis.

Varios experimentos han demostrado las limitaciones de los detectores de IA. El experto en divulgación científica Álvaro Bayón recoge en este artículo diversos ejemplos de cómo las herramientas utilizadas para detectar contenido generado por IA identifican falsos positivos en textos académicos, legales e incluso en la Biblia.

Experimento para verificar la fiabilidad de los detectores de IA

Para comprobar por mi cuenta la fiabilidad de los detectores de IA, he hecho un pequeño experimento. He pedido a varias de estas herramientas que analizaran este artículo de mi blog (pionero en su día, como veréis). Para ello, he elegido diversas herramientas de detección de contenido generado por IA con criterios arbitrarios: me he quedado con los primeros resultados que me salieron en Google, que fueran de uso gratuito y que admitieran textos de esta longitud sin necesidad de registrarse ni pagar.

Los resultados han sido muy discordantes, como muestra la siguiente tabla:

Herramienta

Porcentaje de texto con IA

Justdone

99 %

Decopy

97 %

Turnitin

85 %

Originality.ai

61 %

Aidetectorwriter

41,33 %

Zerogpt

39,68 %

Copyleaks

0 %

Las siete herramientas han dado resultados radicalmente distintos para un mismo texto, que van desde un 99 % a un 0 % de contenido generado con IA. ¿Cómo se explica eso? Lo más curioso es que el texto que les pedí analizar fue publicado en mi blog en 2019, cuando aún faltaban años para que aparecieran las primeras IA de acceso público. Entonces, ¿cómo ha podido una IA generar una parte o la totalidad de este texto?

Además, gran parte del contenido de mi artículo se basa en opiniones de diferentes expertos, lo que hace aún más improbable que se haya generado por IA (a menos que también me inventara las citas y los expertos mencionados; búscalos en Internet si no te fías).

En fin… Me voy a reservar mi opinión sobre los detectores de IA (si se les puede llamar así) y, volviendo a la anécdota con la que empezaba este artículo, a continuación me centraré en aconsejar cómo responder cuando un cliente plantea esta situación.

¿Cómo responder a un cliente que pregunta si has usado la IA?

Ahora que la IA está más presente que nunca (y lo que nos falta por ver), es posible que como freelance te acabes encontrando con clientes o encargos en los que se te pregunte por el uso de la inteligencia artificial en tus textos. Aquí te dejo algunos consejos sobre cómo manejar estas situaciones cuando el cliente pregunta:

¿Usas la IA para escribir los textos?

La honestidad es clave. Responde de manera clara y directa:

«Como profesional, la IA forma parte de algunas fases de mi proceso de trabajo, como la investigación de palabras clave, la búsqueda de enfoques innovadores, la reescritura de algunos fragmentos o la optimización de los textos para SEO. Sin embargo, nunca uso la IA para generar el contenido. Mi enfoque siempre se centra en aportar valor real y personalización en los contenidos, algo que, por el momento, la IA no puede ofrecer. La creatividad, el tono único y la adaptabilidad a las necesidades específicas de proyectos como el tuyo son elementos que solo un redactor humano puede proporcionar. Si quieres podemos probar con un primer encargo para que veas la calidad que ofrezco.»

Por supuesto, si no usas la IA en absoluto, puedes responder sencillamente “No”. Aunque, teniendo en cuenta el desarrollo que está teniendo esta tecnología, pronto podría sonar como si dijeras que escribes tus textos a máquina o a lápiz…

Si la usas, señala que el papel de la IA es de apoyo y no de reemplazo. Resalta tus habilidades y experiencia como creador de contenido para generar confianza y asegúrale al cliente que dedicarás el tiempo necesario para lograr buenos resultados.

Me sale que tu texto se ha generado con IA

Cuando un cliente señala que un texto ha sido marcado como generado por IA, la respuesta debe ser informativa y educada:

«Entiendo que has utilizado una de las herramientas de detección que hay en Internet, pero es importante que tengas en cuenta que estos sistemas no son muy fiables. Existen estudios que evidencian que los detectores de IA pueden generar falsos positivos, es decir, marcar contenido humano como generado por IA. Estos algoritmos no siempre son precisos, sobre todo cuando se trata de textos bien estructurados o con un estilo coherente, como es el caso de los redactores profesionales. Si tienes dudas sobre alguna parte del texto o quieres conocer el proceso para su creación, estaré encantado de explicártelo con más detalle y revisar cualquier cosa que no te guste.»

Es esencial destacar la limitación de las herramientas de detección, algo que como has visto no es difícil. Basta con hacer una prueba con otros textos del cliente para que vea que, según el detector que utilice, pueden producirse resultados muy dispares.

Como freelance, es importante estar preparado para defender la calidad de tu trabajo y explicar a tus clientes que, al menos por el momento, los detectores de IA tienen una eficacia cuestionable. Por lo tanto, no deberían usarse para juzgar la calidad de un trabajo o la profesionalidad de quien lo realiza. En lugar de iniciar una discusión que tienes muchas probabilidades de perder, te recomiendo apostar por la transparencia, la comunicación abierta y la disposición a compartir detalles de tu proceso creativo como claves para evitar malentendidos y mantener la confianza de tus clientes.

¿Has tenido algún problema con un cliente a causa de la IA? ¡Cuéntanos en comentarios!

Comentarios

  • Gotta Be Public
    20 octubre 2025 at 15:08

    Muy buen tema, Roger. Lo de los detectores de IA está generando más confusión que control. En nuestra agencia nos pasó algo parecido con un cliente que juraba que parte del texto estaba hecho por máquina porque se parecía demasiado a otros artículos del sector. En realidad, el problema era que el propio briefing obligaba a usar frases y estructuras repetidas por la competencia.

    Al final, lo resolvimos explicándole que la coherencia y el uso de lenguaje técnico no significan que sea IA, solo redacción profesional. Es curioso cómo ahora hay que justificar la calidad cuando antes eso era justo lo que se buscaba.

    • Roger Garcia - Redactor Freelance
      20 octubre 2025 at 16:19

      Gracias por compartir vuestra experiencia.

      Me imagino que esto estará ocurriendo con agencias y creadores de todo el mundo.

      Al final, el problema es el mismo que había antes de la IA: la falta de conocimiento sobre la creación de contenidos y la capacidad de juzgar la calidad y originalidad de los mismos.

      ¡Esperamos que la fiebre de los detectores de IA pase pronto!

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