Uno de los mayores retos para los nómadas digitales es conseguir que los gastos de viaje no se acaben comiendo todo el dinero que generas con tu trabajo. Para lograrlo, te conviene aprovechar la ventaja de poder viajar cuando los demás no pueden.
En este sentido, el primer consejo para viajar con poco dinero es buscar los vuelos más económicos y elegir destinos que no estén en temporada alta. Priorizar destinos con la mejor relación calidad-precio te permitirá alargar tu estancia sin elevar el presupuesto.
Además, debes tener en cuenta cuáles son los días de vuelo más baratos. Al contrario de lo que pueda parecer, en lugar de volar entre semana es más probable encontrar vuelos baratos los viernes, que es cuando las aerolíneas aumentan su oferta de plazas disponibles para los viajeros de fin de semana y hay más opciones para elegir.
¿Te gustaría ser un #nómada #digital y recorrer el mundo mientras trabajas? Aquí tienes consejos para viajar con poco dinero y trabajar en cualquier parte, aprovechando la flexibilidad que ofrece ser #freelance.
Todavía sin haber salido del aeropuerto, otro consejo esencial para viajar por el mundo como nómada digital es evitar los recargos por exceso de equipaje. Aunque las aerolíneas low-cost permiten encontrar billetes baratos a prácticamente cualquier destino, las tasas de facturación de equipaje pueden llegar a superar el precio del billete. Por lo tanto, mentalízate para viajar solo con una mochila de mano que cumpla las medidas exigidas por las aerolíneas (en la actualidad, 40 x 30 x 20 cm).
Aprender a hacer la maleta de forma inteligente es otro pilar fundamental si tu objetivo es viajar con poco dinero, ya que te ahorras los costosos suplementos de facturación. El truco está en adoptar un enfoque minimalista con la ropa. Crea un vestuario “cápsula”, con pocas prendas que combinen entre sí y te ofrezcan versatilidad. Lleva puestas las prendas más voluminosas en el momento de embarcar en el avión. Una vez en tu destino, puedes recurrir a las lavanderías para tener siempre ropa limpia que ponerte, y comprar en tiendas baratas o de segunda mano las prendas que necesites.
Otra ventaja de viajar ligero de equipaje es que facilita mucho los traslados una vez en el destino. Por ejemplo, si llegas a tu destino a primera hora de la mañana pero no puedes entrar en tu alojamiento hasta primera hora de la tarde, puedes dejar la mochila en una taquilla y salir a explorar la ciudad sin tener que cargar con ella todo el día.
Aparte de los vuelos, el alojamiento es otro de los mayores gastos cuando viajas. Si quieres hacerlo como nómada digital y no como turista, olvídate de los hoteles salvo en ocasiones excepcionales y busca alojamientos más asequibles. Por ejemplo, los apartamentos y habitaciones de alquiler de particulares, que además te permiten una experiencia de inmersión más profunda en el estilo de vida de tu lugar de destino.
Otra alternativa interesante son las plataformas de “housesitting”, que ofrecen la posibilidad de alojarse gratis a cambio de cuidar la casa, atender mascotas o hacer pequeñas tareas. En general, en todos los tipos de alojamientos las estancias largas permiten negociar precios más asequibles que si únicamente pasas unos pocos días.
Es recomendable elegir alojamientos con cocina para no depender en todo momento de los restaurantes o locales de comida. Ir al supermercado del barrio para comprar alimentos con los que cocinar tus propias comidas no solo te ayudará a reducir gastos, sino que también es una excelente forma de conocer la cultura local y salirte de los típicos lugares para turistas. Una estrategia es realizar dos comidas en tu alojamiento por cada una que hagas fuera, de modo que tu presupuesto de comidas no se dispare.
Comer en casa es, posiblemente, la mejor opción para viajar con poco dinero durante periodos prolongados. Además, si tienes previsto visitar lugares de interés turístico, donde comer suele salir más caro de lo habitual, puedes prepararte un bocadillo o un pícnic para llevar. Así evitarás caer en alguna de las típicas “trampas para turistas”.
Ya tienes el vuelo, el alojamiento y la comida… ¿Qué te falta? ¡Todo lo necesario para trabajar de manera eficiente en cualquier lugar! No es imprescindible gastarse una fortuna en el último ultraportátil extrafino del mercado, pero vas a necesitar algunas cosas más aparte de un ordenador para trabajar en condiciones adecuadas.
Por mi experiencia, un buen kit de trabajo para un nómada digital debe incluir:
-Un portátil ligero (la duración de la batería a menudo importa más que la potencia).
-Un teclado compacto, para no castigarte las manos tecleando en el portátil.
-Una pantalla plegable para ampliar tu superficie de trabajo (actualmente hay modelos que apenas son más gruesos que una funda para tableta y funcionan con un USB).
-Una batería externa de gran capacidad para asegurarte de que nunca te quedes sin energía en momentos clave (es mala idea cargar el móvil en el puerto USB del portátil).
-Una memoria USB de varios terabytes, para hacer copias de seguridad locales y por si necesitas mover los archivos a otro ordenador. Guárdala aparte del portátil por si lo pierdes o te lo roban, y así podrás seguir trabajando en cualquier otro equipo.
Lo ideal es que todo esto quepa en una funda, maletín o mochila para portátil fácil de transportar, a fin de montar y desmontar rápidamente tu oficina en cualquier lugar.
Una de las reglas de oro de ser nómada digital es no depender de las conexiones wifi de los alojamientos o los lugares públicos para trabajar, por varios motivos. Hay mucho romanticismo entorno a las redes wifi públicas, pero lo cierto es que puede que no estén disponibles allí donde estrés o funcionen demasiado lentas. También te limitan a la hora de encontrar sitios en los que trabajar. Y no son recomendables desde el punto de vista de la seguridad, ya que fácilmente se pueden interceptar tus comunicaciones.
En lugar de eso, contrata un plan de datos local que te permita disponer de conexión vía móvil en cualquier sitio. También existe la opción de las conexiones por satélite tipo Starlink, aunque por su coste y limitaciones solo serían adecuadas en caso de que tengas previsto viajar a destinos especialmente remotos o con falta de cobertura.
¿Te acuerdas de la imagen del freelance trabajando en la playa a la sombra de una palmera que comentábamos al principio? Pues bien, si lo has probado, habrás constatado que trabajar así es un asco: el sol impide ver bien la pantalla, la arena y el sudor lo manchan todo, la batería se agota enseguida por las altas temperaturas…
Y es que poder trabajar en cualquier lugar no implica que cualquier lugar sea válido para trabajar. Lo ideal es poder hacerlo en el mismo alojamiento, ya que tendrás más tranquilidad y privacidad, por ejemplo para realizar videoconferencias con los clientes; únicamente debes asegurarte de que cuente con una mesa o superficie de trabajo adecuada y una silla para sentarte. Como segunda opción, por mi experiencia, las cafeterías de los hoteles y las bibliotecas suelen ser opciones muy adecuadas para trabajar un par o tres de horas. Y si tienes una entrega crítica o un pico de trabajo, entonces vale la pena pagar para acceder a un espacio de coworking local, donde podrás trabajar en un entorno profesional, con ergonomía y buena conectividad.
Uno de los mayores desafíos de ser nómada digital es mantener la disciplina de trabajo. Seguramente no sea viable fijarte un horario fijo, pero sí deberías destinar una cantidad de horas determinada al trabajo, repartidas a lo largo del día de la forma que te vaya mejor. Por ejemplo, este es un horario que a mí me funciona bien cuando estoy fuera:
-Un par de horas a primera hora de la mañana para responder correos y empezar tareas.
-Un par de horas después de comer para avanzar con las tareas y realizar llamadas y videollamadas.
-Un par de horas antes de acostarme para acabar tareas y planificar la jornada siguiente.
Durante el resto del tiempo, puedo estar haciendo turismo, tumbado en la playa o de compras; pero al final de la semana equivale a 30-40 horas, casi una jornada completa.
Para que esto funcione, es imprescindible cambiar a un enfoque de trabajo por objetivos, en el que dividas cada proyecto en pequeñas tareas que puedas ir completando a diario, sin tener que dedicar más de dos horas a cada una de ellas.
Además de trabajar, te recomiendo aprovechar tus viajes para hacer contactos de negocio. ¿Cómo? En foros y eventos especializados puedes conectar con otros nómadas digitales, trabajadores expatriados y freelance locales que podrán darte valiosos consejos (y quién sabe, incluso pueden surgir oportunidades de colaboración).
A menudo, también he aprovechado mis viajes de ocio para reunirme con clientes actuales o potenciales. A la gente le encanta que alguien venga de fuera para visitarles e interesarse por lo que hacen. Muchas veces, me han correspondido invitándome a comer o me han llevado a sitios que no están en las guías turísticas. Esto permite establecer una relación personal que posteriormente puede convertirse en nuevas oportunidades de trabajo. Además, es una forma genial de socializar si viajas solo.
Aunque ser nómada digital puede ser una aventura, hay que ser responsable para evitar que el primer imprevisto arruine la experiencia. Para empezar, no salgas de viaje sin tener un colchón financiero que te cubra al menos dos o tres meses sin ingresos, por si un cliente no cumple con sus pagos o surgen imprevistos en tus gastos de viaje.
Además, es necesario informarte bien sobre los requisitos de entrada o estancia en el país de destino, especialmente si tienes previsto trabajar para clientes locales (por mi experiencia, si te preguntan es mejor decir simplemente que viajas por placer).
Por último, no olvides contratar un seguro médico para evitar que un problema de salud te deje sin dinero de la noche a la mañana y te haga volver a casa antes de tiempo.
Si nunca has ejercido de nómada digital, no te lances directamente a dar la vuelta al mundo. Lo más recomendable es hacer primero un viaje de prueba, como pasar una o dos semanas en otra ciudad, para ver cómo te organizas y qué tal llevas lo de viajar y trabajar. Es posible que descubras que no se disfruta tanto como en unas vacaciones… ¡aunque también es mucho mejor que estar todo el día encerrado en una oficina!
Antes de embarcarte en expediciones más ambiciosas, perfecciona tu rutina de trabajo móvil y cuida las relaciones con los clientes. Hay clientes a los que les puede parecer genial que estés viajando por el mundo, pero otros pueden pensar que rendirás menos.
Aprender a adaptarte al estilo de vida de un nómada digital y a las exigencias para viajar con poco dinero y prescindir de comodidades superfluas requiere tiempo y esfuerzo. Pero una vez que lo domines, la sensación de libertad que ofrece es incomparable, además de ser una experiencia muy enriquecedora a nivel personal y profesional.
Y tú, ¿has hecho de nómada digital? ¡Cuéntanos tu experiencia y danos algún consejo!