Protege tu propiedad intelectual como redactor freelance

Imagina que escribes un artículo de prueba para un posible cliente, que al final te dice que no le encaja. Pero un tiempo después, descubres que lo ha publicado. ¡Sin pagarte y encima a su nombre! ¿Te parece increíble? Pues ocurre más a menudo de lo que piensas. De hecho, en las últimas semanas varios lectores de este blog me han comentado que han sido víctimas de este tipo de abusos. Así que vamos a ver unos cuantos consejos útiles para proteger la propiedad intelectual de tu trabajo de redactor freelance.

La propiedad intelectual es un derecho protegido por la ley

En primer lugar, conviene tener claro que es esto de la «propiedad intelectual» y en qué casos se aplica. Me ha gustado la definición que he encontrado en la página de esta agencia de propiedad intelectual, que está especializada en proteger a autores y empresas ante este tipo de situaciones:

«La propiedad intelectual está formada por una serie de derechos que la Ley atribuye a autores respecto de sus obras, a artistas intérpretes o ejecutantes respecto de sus actuaciones artísticas y a productores respecto de sus grabaciones fonográficas o audiovisuales. La defensa de estos intereses se ha convertido en una situación de vital importancia para los autores a día de hoy».

En España, estos derechos están recogidos principalmente en la Ley de Propiedad Intelectual, cuyo contenido ya resumí en este otro artículo. Básicamente, lo que explico en ese post es que solo por ser el autor de un texto, tienes derechos sobre el mismo incluso aunque lo hayas vendido a un cliente. Estos derechos incluyen:

  • Decidir si autorizas o no la publicación del texto.
  • Exigir que se reconozca tu autoría del texto.
  • Solicitar la retirada del texto, indemnizando a quien se lo hayas vendido.

Para saber más sobre los derechos de autor en otros países como Chile o México, lee esto.

Como habrás observado, la inmensa mayoría de los redactores y los clientes desconocen estos derechos. Nos dedicamos a vender nuestro trabajo sin tener claras las garantías que nos asisten y por eso se producen abusos. Ten en cuenta también que estos derechos solo los tienes si escribes como redactor freelance o colaborador externo; si estás contratado como asalariado para escribir textos, la propiedad intelectual de todo lo que escribas pasará automáticamente a la empresa que te paga el sueldo.

Si en mi artículo anterior sobre este tema me centré en explicar qué derechos de propiedad intelectual tienes sobre tu trabajo como copywriter o redactor freelance, en esta ocasión me voy a centrar en dar algunos consejos prácticos para proteger tus derechos de autor antes, durante y después de la prestación de tus servicios de redacción, de modo que puedas evitarte largas y costosas reclamaciones que muchas veces no salen a cuenta.

Antes del trabajo

Nunca aceptes realizar pruebas de redacción sin cobrar: además de ser una práctica poco recomendable profesionalmente, corres el riesgo de que tu «artículo de prueba» acabe en manos de caraduras que se dedican a pedir pruebas de redacción a todo el que pueden para hacerse así con un montón de contenidos gratis. Si tu cliente quiere evaluar la calidad de tu trabajo, pásale el enlace de tu porfolio de redactor o de artículos que hayas publicado.

Firma un contrato o acuerdo de servicios de redacción con el cliente: se trata de recoger en un documento cuáles serán las condiciones del servicio, tus honorarios, forma de pago, etc. Es una buena idea especificar que, hasta que el cliente no te haya pagado, la propiedad intelectual del trabajo seguirá siendo tuya y el cliente no podrá usar el contenido si no ha pagado la tarifa acordada. Puedes ver un modelo de contrato de servicios de redacción aquí.

Incluye el símbolo de copyright en tus trabajos: técnicamente, no es necesario porque como autor automáticamente tienes garantizada la propiedad intelectual sobre tus trabajos. Pero, especialmente si tienes una web o blog, conviene incluir una mención para recordar que tus contenidos están protegidos y no se pueden publicar en otro sitio sin tu consentimiento (yo mismo he tenido problemas con otras páginas que reproducen tal cual los artículos de este blog). Si publicas en redes sociales, ten en cuenta que estás sometido a sus condiciones de uso, que generalmente incluyen la cesión de los derechos de autor de tus publicaciones a estas plataformas (algo de lo que la mayoría de la gente tampoco sabe).

Inscribe tus obras en el Registro de la Propiedad Intelectual: en el caso de libros, ebooks, traducciones y otras obras de envergadura, es conveniente registrarlas en el Registro de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura de España (o su equivalente en otros países). Lo puedes hacer a través de Internet o en las delegaciones territoriales del Registro, tiene un coste a partir de 13,33 euros y solo se pueden registrar obras terminadas (no ideas). Por lo tanto, no sale a cuenta en otros contenidos como artículos para blog. Otra posibilidad es registrar la obra ante notario, pero resulta bastante más costoso.

Si realizas traducciones, también tienes derechos de autor: en las traducciones de documentos comerciales, páginas web, etc. generalmente se ceden los derechos de la traducción al cliente que las encarga, como sucede por ejemplo con los artículos para blog. Sin embargo, en trabajos más complejos como por ejemplo la traducción de un libro, el traductor tiene derecho a cobrar un pequeño porcentaje sobre las ventas de la obra traducida. Además, en la obra debe reconocerse la autoría de la traducción. Sin embargo, para poder realizar una traducción, es imprescindible contar con el permiso previo del autor, empresa o persona que tiene los derechos de autor de la obra original.

Durante el trabajo

Cita siempre tus fuentes: del mismo modo que tus creaciones están protegidas por las leyes de propiedad intelectual, también debes respetar los derechos de otros autores. En concreto, no puedes reproducir total o parcialmente textos de otros autores como parte de tus escritos (algo muy habitual cuando se hace un refrito) excepto en los siguientes casos:

  • Derecho de cita: puedes usar fragmentos de otras obras siempre que tengan una longitud razonable e indiques el autor y la fuente donde los has obtenido.
    Temas de actualidad: en el caso de noticias de actualidad, puedes usar contenidos parciales de otros autores siempre que tengan un interés informativo e indicando la fuente original.
  • Creative Commons: puedes usar las obras que indican específicamente que permiten su uso o difusión de forma libre (la redactora médica Laura Calpe lo explica muy bien aquí).
  • Contenidos incrustados: por ejemplo, cuando en un artículo para blog integras un vídeo o un audio de plataformas como YouTube, que permiten expresamente este tipo de usos.

En cualquier otro caso, si usas contenidos parciales o completos de otros autores, estarás incurriendo en una infracción de la propiedad intelectual o incluso en un delito de plagio y puedes tener problemas legales (o provocárselos a tu cliente si escribes para otro).

Usa solo imágenes libres de derechos de autor: un caso muy típico de vulneración de los derechos de propiedad intelectual es cuando coges una imagen de Internet y la usas para ilustrar un artículo. Aunque mucha gente lo haga, debes saber que es ilegal si no tienes permiso de su autor (y a menudo eso supone que tendrás que pagarle). Para evitarte líos (tuyos o con tus clientes), compra las imágenes y si usas bancos de fotos gratis, cumple las condiciones que establecen para poder usarlas.

Firma tus textos: aunque no es lo habitual en el sector de los redactores freelance, firmar tus textos es un derecho que tienes como autor y también tiene ventajas para el cliente, como explico aquí. Si tu cliente no lo ve claro, puedes ofrecerle alguna ventaja, como un pequeño descuento en el precio, a cambio de que el artículo se publique con tu nombre (y así ambos os protegeréis de posibles plagios en otros sitios).

Después del trabajo

Recuerda al cliente que eres el propietario del contenido hasta que te pague: no está de más recordar al cliente que la cesión que habéis acordado de la propiedad intelectual de tu texto solo es válida una vez que te haya abonado la factura. Puedes hacerlo en el momento de enviar el texto o en los recordatorios de pago para los clientes que se retrasan (mira estos consejos de Lourdes Sánchez para clientes «desmemoriados»).

En caso de impago, exige al cliente la retirada del contenido: además de pedir que te pague el dinero que te debe, advierte al cliente que no puede usar el texto que le has entregado y que te reservas el derecho de publicarlo en otro lado, ofrecerlo en páginas para vender documentos tipo Misdocs.com o hacer lo que quieras con el contenido. Especialmente si se trata de un texto que contiene información de su empresa, es una buena forma de presionarle para que cumpla lo acordado.

Publica el contenido por tu cuenta: si ves que el conflicto con el cliente no se va a resolver fácilmente y mientras tanto, este se beneficia de tu trabajo, puedes publicar el texto en tu web o blog explicando lo sucedido. No olvides informar al cliente de este hecho, ya que no les suele gustar que se dé publicidad a este tipo de cosas. Además, si el cliente tiene tu texto publicado en su página, a partir de entonces uno de los dos pasará a considerarse contenido duplicado (y si tu sitio tiene más autoridad o el cliente realiza prácticas de SEO poco recomendables, posiblemente Google penalizará a la web del cliente antes que la tuya).

Denuncia el contenido infractor a Google: el famoso buscador ofrece la posibilidad de solicitar la retirada de un contenido que infrinja los derechos de autor mediante este formulario. Tu texto no desaparecerá de la web o el blog del cliente, pero dejará de estar indexado en Google, por lo que será prácticamente imposible de encontrar (e inútil a efectos de posicionamiento para el cliente). A menudo, basta con que el cliente reciba la notificación de la denuncia por parte de Google para que se lo piense mejor y retire el contenido con el fin de evitarse problemas con el SEO de su página.

Inicia acciones judiciales: en el caso de abusos graves, como el uso sin autorización de obras tuyas para que otros se lucren, puedes plantearte emprender acciones legales por dos vías. Si no has cobrado por tu trabajo, puedes pedir un juicio monitorio para reclamar el impago (es rápido y no requiere abogado). Y aparte de eso, siempre tienes la posibilidad de acudir a un abogado especialista en propiedad intelectual para reclamar por vía judicial (si consideras que el perjuicio que estás sufriendo lo merece).

¿Has tenido problemas con tus clientes por la propiedad intelectual de tus textos? ¡Cuéntanos tu caso!

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