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martes, 8 de agosto de 2017

¿Qué podemos aprender los freelance de «El libro negro del emprendedor»?



Qué podemos aprender los freelance de «El libro negro del emprendedor»

¿En qué se parecen los emprendedores a los freelance? En mucho, si lo piensas bien. Un freelance es un microemprendedor que monta su propio negocio arriesgando todo lo que tiene y confiando en vivir de su idea. Por eso siempre he pensado que el «El libro negro del emprendedor» de Fernando Trias de Bes, que se ha convertido en un referente para los emprendedores, también debería leerlo cualquiera que quiera convertirse en freelance, incluidos los redactores. ¿Te cuento las cosas que aprendí con este libro?

Hace ya algunos años, cuando aún leía en papel, un buen amigo que estaba pensando en crear su propia empresa de comercio electrónico y que siempre me ha apoyado en mi trayectoria como redactor freelance me regaló un libro. Era «La semana laboral de cuatro horas», la famosa obra de Tim Ferris que me enseñó un montón de cosas como freelance. Para devolverle el detalle, busqué un libro que le pudiera ser útil en su proyecto empresarial y al final me decidí por regalarle «El libro negro del emprendedor» (no sin antes desenvolverlo cuidadosamente y leérmelo yo; suena feo pero no pude resistirme a la tentación).

Pues bien: no sé si el libro le serviría o no; pero el caso es que al final mi amigo montó su empresa y ahora es millonario; a mí en cambio no me ha ido tan bien, pero el libro de Fernando Trias de Bes me pareció fascinante. Hace tiempo de aquello, pero recientemente en una conversación de Twitter con Javi Vicente de Aprende Copy salió el tema y me entraron ganar de releer el libro (esta vez en formato ebook). ¡Me sigue pareciendo igual de valioso que entonces!

«El libro negro del emprendedor: no digas que nunca te lo advirtieron» es un libro dirigido a los emprendedores que quieren montar su propio negocio. La intención es hacerles reflexionar sobre algunos aspectos que a menudo no se plantean cuando se emprende una aventura de este tipo y evitar que cometan errores típicos del emprendimiento. Yo lo leí en «clave freelance», pensando en mi trabajo de redactor como en una mini-empresa. Y aprendí un montón de cosas que me han sido útiles en mi trayectoria como redactor freelance. ¿Te cuento algunas de ellas?


No confundas el motivo con la motivación



No confundas el motivo con la motivación

Casi cada día hablo con seguidores de este blog que quieren empezar a trabajar de redactor freelance. Y lo hacen por motivos muy diferentes, como por ejemplo:

1. Estar en paro y tener que salir adelante.
2. Odiar al jefe.
3. Odiar la empresa.
4. No depender de ningún jefe (no soporta recibir órdenes).
5. Compatibilizar la vida personal y profesional.
6. Tener libertad de horarios.
7. Gozar de potestad para decidir cuáles son los días de vacaciones.
8. Ganar más dinero que trabajando por cuenta ajena.

¿Te identificas con alguno? Pues en realidad la lista la he sacado de «El libro negro del emprendedor»… ¡Ya ves que emprendedores y freelance nos somos tan diferentes!

Tenemos motivaciones parecidas. Pero lo más interesante es que, según Fernando Trias de Bes, los motivos por los cuales decidas lanzarte a la aventura de ser freelance (o emprendedor) no son importantes; lo importante es la motivación. Es decir: ¿qué fuerza interior puede conseguir que te pongas un día tras otro frente al ordenador para perseguir tu sueño de vivir de lo que escribes? 


Mejor solo que mal acompañado


Mejor solo que mal acompañado

Otro compañero redactor que está empezando a abrirse paso en el mundo del copywriting me comentó lo siguiente: «Monté una página de servicios de redacción a medias con un amigo periodista y no salió bien. Era un vago». Esto sucede a menudo en cualquier proyecto que se emprende con amigos, familiares o incluso la pareja. Como dice Fernando Trias de Bes:


«Los emprendedores inexpertos buscan compañeros de viaje más por el miedo, la aversión al riesgo y el querer sentirse acompañados que por verdadera necesidad».

El resultado es que no siempre escogemos a los compañeros de viaje adecuados. Un amigo, hermano o novio es una cosa; un socio para un negocio es otra. Cuando mezclas esos aspectos, tienes muchas probabilidades de que las cosas no salgan bien y, además de un negocio, perder una buena relación

Piénsalo bien: ¿para qué necesitas un socio? Si es por dinero, pide un préstamo. Si es por sentirte apoyado, búscate mentores. Si es porque no podrás sacar adelante todo el trabajo o te faltan conocimientos, contrata a profesionales adecuados. Mi amigo el emprendedor también dice algo parecido: «Para montar una empresa no necesito buenos amigos, sino buenos colaboradores».


No te autoengañes con tus gastos 


No te autoengañes con tus gastos


A raíz de las inspecciones a socios de cooperativas de freelance como Factoo o InPulse, me acordé de un viejo artículo que publiqué en este blog. Se titulaba «La tentación de trabajar en negro» y explicaba por qué no es buena idea empezar a trabajar de redactor freelance sin darte de alta y pagar la cuota de autónomos correspondiente. Uno de los motivos que daba era que al trabajar en negro estás adulterando tu estructura de costes. 

Fue una idea que saqué de Trias de Bes. Lo que viene a decir que nunca podrás saber si tu negocio como freelance es realmente sostenible y rentable en el tiempo si no tienes en cuenta aspectos como los impuestos o el sueldo que tienes que obtener por tu trabajo. 

Sí, sí, he dicho sueldo.

¿O es que has decidido trabajar como redactor por amor al arte? Yo no: aparte de disfrutar de mi trabajo, quiero ganar dinero a final de mes para poder llevar la vida que me gusta. Por eso, como nos contaba María Usero en este artículo, para calcular tus tarifas de redactor freelance antes tienes que pensar cuánto quieres/necesitas ganar en un mes. O de lo contrario, las cuentas no saldrán.


¿Yo pongo el dinero y tú el trabajo? ¡No, gracias!



Algo que también pasa mucho cuando montas un negocio con otra persona es que uno pone el dinero y el otro su trabajo, conocimientos, contactos, etc. No es un buen sistema: para que una sociedad tenga solidez, todos los participantes deben arriesgar lo mismo. Por lo tanto, mejor poner ambos igual de dinero o, en su defecto, cuantificar monetariamente cuánto vale ese trabajo, conocimientos o contactos a precio de mercado. Según recomienda el autor de «El libro negro del emprendedor»:


«Yo pongo dinero y tú pones trabajo, y al 50 por ciento cada uno. ¡No! No invente cosas raras. Las aportaciones de sueldos se pagan según su valor de mercado, en función de las horas, funciones y responsabilidades».

Yo a esto añadiría que para salir adelante, como emprendedor o freelance, tienes que volcarte al 100 % en el proyecto. Conozco mucha gente que tiene un trabajo durante el día y por la tarde o noche hace trabajos de redactor freelance. Nada que objetar si el propósito es ganar un dinero extra; pero nunca lograrás vivir de tu trabajo de redactor si no te dedicas al 100 %.


La idea es lo de menos, lo importante es cómo la vendes


La idea es lo de menos, lo importante es cómo la vendes

Siempre me ha fascinado un fenómeno muy curioso que sucede con los comercios de mi barrio: una cafetería o tienda de ropa cierra, otro emprendedor coge el local, lo reforma de arriba abajo y monta… ¡otra cafetería o tienda de ropa!». De verdad que me encantaría preguntarles: «¿Sabías que antes en este local había un negocio exactamente igual al tuyo y no funcionó? ¿Qué te hace pensar que tu idea sí saldrá adelante? ¿En que es mejor que la otra?».

En los proyectos para trabajar de redactor freelance sucede algo parecido. Puede que partas de una buena idea que has tenido, pero eso no te asegura el éxito. Ahora que está de moda la especialización como redactor, algo que por otro lado me parece un acierto, veo aparecer muchos redactores especializados en lujo, medioambiente, deportes, economía… Son sectores grandes y con demanda de contenidos, por lo que es posible que tengan éxito. 

Pero no hay que aferrarse a la idea original: lo importante es el día a día, analizar cómo funciona tu negocio de redactor y adaptarlo a medida que vas aprendiendo sobre la realidad del mercado. Es posible que esto implique modificar el enfoque de tu proyecto, pero como dice Trias de Bes:


«No se centre en qué le van a comprar (eso no es importante), sino en por qué le van a comprar (eso sí que es clave). Lo importante no es el producto, sino la ventaja que sea capaz de construir y ofrecer. ¿Y qué es una ventaja? No hace falta que lea muchos libros de estrategia empresarial. Se lo resumiré. La gente le va a preferir a usted sólo por dos motivos: porque hace algo mejor o porque lo hace igual que los demás pero más barato».


Especialízate en algo que te guste y sea rentable



Especialízate en algo que te guste y sea rentable


Volviendo a la especialización, para trabajar de redactor hay dos requisitos que me parecen imprescindibles: que te guste tu trabajo y que te permita ganarte la vida. 

Al principio yo me promocionaba como un redactor todoterreno capaz de escribir sobre cualquier cosa; pero descubrí que no lo soy. No puedo escribir sobre cualquier cosa porque soy totalmente ignorante sobre muchos temas y además no me interesan. Y si algo no te interesa, es una verdadera condena tener que dedicarle horas a documentarte y escribir sobre el tema.

Del mismo modo, si tu especialización como redactor te encanta pero no es rentable, es decir, no hay demanda de lo que haces, tu vida se volverá muy complicada y acabarás odiando lo que haces. Por decirlo de otra manera: a mí me encantan los libros, pero en los tiempos que corren nunca se me ocurriría abrir una librería. El libro en papel está en retroceso, por lo que cada vez existirán menos librerías y ganarán menos dinero. Otra cosa sería, por ejemplo, una página web para vender libros de segunda mano en Internet: ¡eso sí sería una idea de futuro!

Volviendo a «El libro negro del emprendedor», para elegir tu especialización o nicho:


«Busque sectores que crezcan, o en los que haya poca competencia, o que sean rentables, o que requieran poca inversión inicial. Emprenda en ciclos económicos expansivos o en países o áreas geográficas en auge.».

En fin, espero haberte despertado las ganas de leer «El libro negro del emprendedor» de Fernando Trias de Bes y extraer de esta obra las valiosas lecciones que contiene para los freelance. Además, he de decir que se lee con facilidad, porque está muy bien escrito. ¡Te lo recomiendo!.

¿Conocías «El libro negro del emprendedor»? ¿Qué te parece?


Acerca del autor


roger garcia el blog del redactor freelance
Me llamo Roger Garcia y soy periodista, redactor freelance y bloguero desde 2006. Escribo para otros porque quiero comprar tiempo para escribir para mí. Además, enseño a otras personas cómo ganar dinero escribiendo en «El Blog del Redactor Freelance» y en mi ebook «Guía del Redactor Freelance». Si te apetece, podemos hablar en FacebookTwitterGoogle Plus o LinkedIn, o mándame un correo electrónico.

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