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jueves, 3 de septiembre de 2015

Clases de cocina para redactores: cómo hacer un “refrito” de un artículo sin que se note

Hace poco me sucedió algo decepcionante: subcontraté a un redactor para escribir unos textos sobre un tema que no domino para un cliente. El primer encargo lo hizo bien, pero al recibir el segundo artículo me di cuenta de que estaba plagiado de Internet. Suerte que lo vi a tiempo, porque de haberlo publicado habría tenido un gran lío con el cliente. No es que esté en contra de los “refritos”, es decir, escribir a partir de un texto ya existente para que parezca un contenido nuevo. Pero si lo haces, al menos procura que no se note siguiendo estos sencillos consejos.


Imagen cortesía de Iosphere/Freedigitalphotos.net
Ahora que nadie nos oye, vamos a decir la verdad: todos los redactores hemos “reciclado” un texto propio o ajeno para cumplir con el plazo de entrega de un encargo al que no llegábamos por falta de tiempo, conocimientos, ideas, etc.

Sin embargo, si no te queda más remedio que hacerlo, al menos debes intentar que no se note, por respeto al cliente pero sobre todo para evitar perjudicar tus propios intereses: si te pillan copiando un artículo, te quedarás sin cobrar, el cliente puede destrozar tu reputación en Internet e incluso puedes llegar a sufrir consecuencias legales por plagio.

Si cortas y pegas, te van a pillar


Dentro de los “pecados” que puedes cometer cuando escribes para Internet, el contenido duplicado es el peor de ellos. Por un lado, supone engañar al cliente al estar vendiéndole como inédito un texto que no lo es. En segundo lugar, infringes los derechos de autor de otro redactor que escribió el texto original. Y por último, Google penaliza el posicionamiento de los textos duplicados, lo que puede acabar afectando al posicionamiento de la página de tu cliente donde se publique (y eso no le gustará nada).


¿Cómo saber si un contenido es duplicado?

En Internet existen muchos programas para detectar contenido duplicado, como Copyscape. Pero en realidad no hacen falta: basta con cortar un párrafo del texto, pegarlo en Google y darle a buscar para encontrar inmediatamente cualquier otra publicación similar que exista. Se tarda un segundo en detectarlo. De modo que cortar y pegar textos, aunque sea parcialmente, no es una buena forma de salir del paso si tienes que entregar un artículo y no sabes cómo hacerlo. Además, cada vez más clientes usan software para detectar contenidos duplicados (o al menos dicen que lo hacen, es un requisito que ya aparece en muchos "briefings" de ofertas de trabajo para redactores).


En lugar de cortar y pegar, si no tienes tiempo para escribir un buen artículo original (que sería lo más recomendable) es mucho más inteligente hacer un refrito. Se trata de un texto elaborado a partir de contenidos ya existentes, pero disimulado de forma que no sea reconocible como contenido duplicado y no puedan acusarte de plagio.

¡Venga! No vamos a ponernos exquisitos: todos los redactores lo hemos hecho alguna vez; la gracia está en no abusar de ello y que no te pillen.

El arte del refrito: cómo cocinar un texto a partir de escritos anteriores


Aquí van algunos trucos que puedes usar para hacer un refrito de un artículo a partir de textos ya existentes (yo por supuesto siempre escribo textos inéditos originales y estupendos, y así lo sostendré ante cualquiera que me pregunte :-)

1) Consulta varias fuentes: pongamos por ejemplo que tienes que escribir un artículo sobre las últimas tendencias en el mundo de los montacargas horizontales; un tema apasionante sobre el cual no tienes ni idea, pero aceptaste el encargo porque necesitas el dinero. En lugar de buscar un único artículo y plagiarlo vilmente, haz una búsqueda del tema en Internet y selecciona por ejemplo cinco artículos que hablen de este asunto (si es posible, alguno en inglés; luego ya verás porqué lo digo ;-) Así podrás extraer las mejores ideas de cada uno de ellos sin incurrir en plagio.

2) Saca las mejores ideas y reescríbelas con tus propias palabras: nadie te va a acusar de plagio por no tener ideas originales, pero sí por copiar frases de otros. De modo que léete los artículos que has seleccionado, y corta y pega en un documento de texto las ideas o puntos principales que darán forma a tu artículo. A continuación, vuelve a escribirlas con tus propias palabras, aunque se trate de decir las mismas cosas.

3) Cambia el orden para que parezca diferente: si los artículos que estás utilizando como fuente presentan las ideas en un orden similar, es una buena idea modificar el orden de los puntos. La redacción es como las multiplicaciones: el orden de los factores no altera el producto final, pero puede hacer que el texto parezca mucho más original.

4) Conecta las diferentes partes del texto y unifica el estilo: un artículo empieza a oler a “refrito” cuando el estilo de los distintos párrafos no coincide. Por ejemplo: al principio hablas de tú al “lector” y al final de “usted”; primero pones comillas para citar los términos técnicos y luego cursiva; etc. Repasa el texto conectando los diferentes elementos y unifica el estilo para que no se note que procede de fuentes diferentes.

5) Busca un buen título: si no tienes tiempo para ser original en el texto, al menos intenta buscar un título llamativo y diferente al de los artículos que has visto. Un buen título hará que el artículo atraiga más la atención, dificultará que identifiquen la fuente original y de paso te diferenciará de los otros artículos que has consultado y con los cuales competirás para posicionar tu texto.

6) Si tienes miedo de meter la pata, cita autoridades: cuando escribes sobre un tema que no dominas, es fácil acabar diciendo una estupidez. Para evitarlo, puedes enlazar los artículos en los que te has inspirado como referencias para respaldar tus afirmaciones. Eso queda súper profesional y nadie suele leerse toda la referencia (aún menos si es en inglés ;-) Y si algún dato no es correcto, la responsabilidad no será tuya sino de la fuente.

7) Busca alternativas a hacer un refrito: existen formatos perfectamente legales y atractivos para elaborar textos a partir de otras fuentes sin mucho esfuerzo. Por ejemplo: una lista o ranking; un recopilatorio de citas o declaraciones de expertos (qué tal algo como “Así creen los fabricantes que serán los montacargas horizontales del futuro”); una entrevista (envías las preguntas y luego solo tienes que editar las respuestas); una reseña, resumen o crítica de un artículo que te ha gustado o crees que puede interesar al público; una adaptación (no traducción) de un artículo escrito en otro idioma, etc. En todos los casos debes citar las fuentes, pero te evitarán tener que escribir desde cero.


El refrito como género periodístico

El refrito (en inglés "churnalism") es una práctica habitual en los medios de comunicación. Por ejemplo, la Defensora del Lector del diario El País admite que algunos de sus periodistas caen en ocasiones en la tentación de hacer un refrito:

Recibo con cierta frecuencia cartas de lectores sobre artículos o reportajes que consideran un flagrante plagio de otros publicados con anterioridad en otros medios, generalmente extranjeros. (…) Son artículos "tan inspirados" en otros, que parecen copiados. (…) Un denominador común en muchos de estos casos es, sin embargo, que se trata de encargos hechos bajo la presión de la urgencia, a unos colaboradores que difícilmente pueden rechazar, porque no quieren poner en riesgo la relación que tienen con el diario y porque dependen de esa fuente de ingresos, siempre precaria (…)"

Cuando un refrito está tan mal hecho que se reconoce fácilmente la fuente de donde lo has sacado, entonces se incurre en el plagio. No solo sucede en la prensa escrita u online, como muestran estos ejemplos recopilados en el blog de Félix Bahón. Para saber más, no te pierdas el ensayo publicado por el investigador Mario Alfredo Cantarero, de El Salvador (sí, este país también está en el Directorio de Redactores). ¡Incluso clasifica los tipos de refrito!


Para terminar, simplemente recordar que este tipo de prácticas solo son admisibles en ocasiones puntuales, cuando no queda más remedio. Si te dedicas a hacer refritos de artículos continuamente, los clientes acabarán notando que la calidad de los textos que les suministras no es adecuada y dejarán de contar con tus servicios. Y ahora una pregunta: ¿dirías que este artículo es una obra original mía… o he hecho un refrito?

¿Crees que los refritos de artículos son habituales en nuestro trabajo o todos los redactores escribimos textos inéditos, originales y estupendos?

 

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4 comentarios:

  1. Creo que todos necesitamos fuentes, pero fuentes serias y ya los libros casi que están mandados a recoger a menos que estén en Internet. Por lo menos para aquellos que tenemos suficiente experiencia en navegar.

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  2. ¡Buenos consejos! Lo cierto es que hay refritos, y refritos. Siguiendo estos pasos el resultado puede ser fresco o incluso original. Pero en la prensa online, a menudo, no se molestan en disimular. Un amigo mío llama "clónica" a este nuevo género periodístico nacido de la falta de educación sobre el funcionamiento de los motores de búsqueda. Si supieran lo nocivo que puede llegar a ser el plagio para un sitio web...

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  3. Ja, me encantas redactor freelance, y sí hay de refirtos a refritos que ni que.

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  4. Si este post es un refrito no se ha notado Roger. Muy bueno.
    Creo que se pueden hacer refritos siempre y cuando no se copien vilmente como dices, pero está claro que con las tarifas que se pagan muchas veces tampoco se puede exigir originalidad total.
    Saludos!!

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Comentario pendiente de moderación. Muchas gracias.