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lunes, 10 de diciembre de 2012

Tipos de clientes de los redactores freelance: ¿con cuáles te has topado?


En los seis intensos años que llevo trabajando como redactor freelance he tenido ocasión de toparme con toda clase de clientes. Con el tiempo, y a base de sorpresas y disgustos, he aprendido a identificar la clase de persona con la que estoy tratando antes de comprometerme a una tarea, lo cual te puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza después.

Aunque este post pueda parecer políticamente poco correcto, me alegra decir que la mayoría de clientes con los que he tratado durante estos años han resultado ser personas encantadoras y cumplidoras con las que da gusto trabajar. También me he encontrado con algún que otro caradura, si bien son minoría, y poco a poco he aprendido a evitarles a tiempo. A continuación podéis leer un resumen de los principales tipos de clientes que hay en el mercado. ¡Espero que os resulte útil!



El profesional: es el mejor tipo de cliente que te puedes encontrar, porque sabe lo que quiere, plantea condiciones razonables y es cumplidor con sus obligaciones. Generalmente se trata de personas que trabajan en agencias de comunicación, responsables de marketing de las empresas, gente que edita sus propios blogs o páginas, etc. Suelen contactarte directamente, por lo que es imprescindible tener una buena página web de presentación donde ofrezcas tus servicios.

El no iniciado: se trata de personas que nunca han trabajado con un redactor freelance e incluso se sorprenden de que haya alguien que se dedique a ofrecer este “exótico” servicio. Por lo tanto, conviene explicarles muy bien en qué consiste tu trabajo y “educarles” para que ajusten sus expectativas a la realidad. La ventaja es que, si haces un buen trabajo, estos clientes quedan gratamente sorprendidos y se “enganchan” solicitándote nuevos textos a medida que los van necesitando.

El desinformado: tiene expectativas poco realistas sobre el trabajo que hacemos los redactores freelance, de modo que suele pedir cosas imposibles. Por ejemplo, plazos de entrega en el mismo día, textos que sirvan un poco para todo, que seas capaz de “vender” un producto o servicio que no tiene ni pies ni cabeza, etc. Se trata de un tipo de cliente peligroso, porque si no le dejas bien claro qué puedes hacer y qué no, suele decepcionarse y luego acaba creando problemas para cobrar.

El abusador: es el típico cliente que pretende que trabajes para él gratis o prácticamente sin cobrar. Se piensa que los redactores freelance vivimos del aire y estamos encantados de suministrar todo tipo de textos, dejando a su voluntad si nos van a pagar o no. Se les detecta fácilmente porque plantean exigencias absurdas desde el primer momento y eluden concretar las condiciones de pago. En ese caso, recomiendo siempre pedir como mínimo el 50% del presupuesto por adelantado.

El desorganizado: temible espécimen de cliente que normalmente tiene buena voluntad pero una incapacidad total para concretar y organizar el trabajo que quiere encargarte. Te promete unos materiales o briefings que acaban siendo inexistentes o realizados a base de corta y pega, te apresura para que entregues tus textos y luego tarda semanas en mirárselos, nunca le llega tu factura y luego no sabe si la ha pagado o no, etc. Conviene tener paciencia para trabajar con estas personas.

El prisas: lo quiere para ayer y nada de lo que puedas argumentar le convencerá de que no es posible tener el texto que necesita en cuestión de horas. Con esta clase de clientes he desarrollado una técnica muy eficiente: les explico que, con tan breve plazo de tiempo, deberé aplicarles una tarifa de urgencia que puede suponer un recargo del 30% al 100% sobre la tarifa normal. En el 90% de los casos de repente cambian de opinión y deciden que pueden esperar un par de días.

El inexpresivo: son clientes incapaces de explicarte qué es lo que necesitan exactamente de ti, a menudo porque ni ellos mismos lo saben. Entrañan un peligro considerable, porque pueden tenerte horas al teléfono, hacerte trabajar en balde o crear una y otra versión del texto hasta que consigues entender lo que necesitan. Recomiendo una buena entrevista previa hasta lograr extraerle las ideas y determinar en qué va a consistir exactamente tu trabajo antes de escribir nada.

El entusiasmado: es ese cliente que se levanta una mañana decidiendo que va a crear un blog con miles de artículos o escribir la historia de su vida. Te hace el encargo, empiezas a trabajar y mientras tanto el entusiasmo decae, su idea choca de bruces con la realidad y acaba cancelando el proyecto o confesándote que no tiene dinero para pagar. De nuevo, vale la pena concretar bien los términos del encargo y pedir un pago por adelantado como prueba de que sí que va en serio.

El optimizador: son clientes que únicamente desean textos optimizados que obtengan las mejores posiciones en los buscadores como Google. No les importa que no tengan ningún sentido y que sean ilegibles, sólo quieren que repitas una y otra vez las palabras clave con las que piensan que podrán engañar a Google. Nunca me ha gustado este tipo de cliente porque creo que lo que necesita no es un redactor, aunque si es razonable se puede llegar a un acuerdo.

El desconfiado: curioso tipo de cliente que te contacta sin que sepas muy bien por qué, dado que no cree que puedas suministrarle el texto que necesita y en el fondo está pensando que seguramente sería mejor escribirlo él mismo. Pero si te ha contactado es porque te necesita, de modo que tendrás que convencerle de que eres capaz de ofrecerle lo que está buscando. Generalmente, recomiendo hacer una prueba inicial para que pueda ver el tipo de textos que puedes suministrarle.

¿Con qué otros tipos de clientes te has topado?


7 comentarios:

  1. Con los mismos de los que hablas, pero no tantos. Te faltaron los groseros, te dicen una cosa y después otra y uno según ellos inventa, que te contratan y al primero te des-contratan.

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  2. Me ha tocado y trabajo con varios tipos de clientes, pero siempre realizo un filtro y me quedo con aquellos que son responsables y saben lo que quieren. Para mí el mayor desafío era trabajar para gente que no tuviera claro que es lo que busca, lo que me implicaba una gran pérdida de tiempo.
    Siempre existe un cliente apurado que quiere su trabajo en escasas horas...

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  3. Personalmente, siempre pensé en dedicarme a escribir, pero nunca me decidí por ello. Seguiré tu blog bien de cerca, quizá aquí descubra mucho más de lo que esperaba. Mientras, probaré suerte con los premios 20blogs.
    Un saludo!

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  4. Estaria bien hablar también del tipo de agencias de marketing de contenidos como Lowpost.

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    1. Hola Jordi:

      Eso merecería un artículo entero aparte :-)

      ¿Cuál ha sido tu experiencia con esta agencia?

      Un saludo,

      Roger

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  5. Hola. Me estoy iniciando de manera independiente, antes trabajab para otro y no tengo portafolio personal ya q los post estan bajo otro nombre. Q recomendaciones pueden darme? Tios?

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    1. Hola Elisa:

      Gracias por tu mensaje.

      Para iniciarte en el mundo de la redacción freelance, te recomiendo leer esta selección de artículos:

      http://www.redactorfreelance.com/2014/11/quieres-trabajar-de-redactor-freelance.html

      Si no tienes contenidos firmados con tu nombre que puedas mostrar, en ese caso te recomiendo que crear una página web o blog donde expongas tu perfil, los servicios que ofreces y los clientes o tipos de clientes para los que has trabajado.

      Aquí tienes algunos consejos:

      http://www.redactorfreelance.com/2012/07/monta-tu-propia-pagina-web-para.html

      Quedo a tu disposición para cualquier aclaración.

      Saludos cordiales,

      Roger

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