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jueves, 24 de mayo de 2012

Como me convertí en redactor freelance

Hoy quiero compartir con vosotros el camino que tras 15 años de profesión me ha llevado a convertirme en redactor por cuenta propia, por si os sirve de “inspiración”.








Mis inicios en medios locales

Desde pequeño, siempre me ha gustado escribir y empecé a participar en concursos literarios y periodísticos en el colegio y en el instituto. Gané algunos premios y eso me reafirmó en mi convicción de que mi futuro profesional pasaba por la escritura.

Cuando llegó el momento de terminar el instituto y elegir una carrera que me permitiera desarrollar este objetivo, me incliné por el periodismo. La verdad es que si hubiera sabido de otros estudios enfocados a ser “escritor” los hubiera elegido, pero pensé que con el periodismo al menos tendría algunas asignaturas en las que podría escribir.

Al mismo tiempo, cuando llegué a la universidad desde el primer día los profesores me advirtieron de que el sector estaba muy mal y que más valía que me buscara la vida por mi cuenta si quería tener algún futuro. Por ese motivo, desde el primer semestre de carrera empecé a colaborar con revistas y televisiones locales: primero sin cobrar, luego cobrando una miseria y finalmente cobrando una miseria, pero con un contrato miserable.

Escribiendo en revistas

Cuando ya estaba a mitad de la carrera, me cansé de trabajar como un burro a cambio de un sueldo miserable en medios locales que aparecían y desaparecían como setas, así que me puse a buscar unas prácticas “serias” para mejorar mi currículum. Acabé entrando en una editorial de revistas técnicas, donde durante un par de años me tocó escribir sobre los temas más inverosímiles sin tener la más mínima formación sobre ellos. Visto en perspectiva, fue una gran escuela porque aprendí a escribir bien, deprisa y buscándome la vida, algo imprescindible para cualquier redactor.

El salto a las agencias

Me fui de la editorial porque las condiciones laborales empeoraron y llego un momento en que ya no era posible compatibilizarlo con mis estudios. Después de eso, conseguí otras prácticas en una agencia de comunicación (el periodismo es una carrera maravillosa que te permite seguir haciendo prácticas hasta pasados los 30 años).

La elección respondió a que, cuando estaba en la revista, tenía mucha relación con los gabinetes y agencias de comunicación y pensé que “vivían muy bien”. Me equivoque, porque el trabajo en una empresa de este tipo no es nada sencillo y resulta muy estresante, pero me permitió trabajar con clientes internacionales y desarrollar mis habilidades como redactor preparando notas de prensa, dossiers de prensa, artículos para medios, etc. En definitiva, convertirme en un verdadero “negro” del periodismo.

Sin embargo, el trabajo no me acababa de gustar porque la mayor parte del tiempo debía dedicarme a convencer a periodistas para que publicaran informaciones de mis clientes que en muchos casos (ahora puedo confesarlo) eran totalmente infumables.

Ahora soy de marketing
Tres años después, dejé la agencia de comunicación para  unirme al departamento de marketing de una nueva empresa tecnológica. Después de haber trabajado en editoriales y en agencias, pensé que seguramente en las empresas se vivía mejor. No me equivoqué,  fueron dos años de trabajo muy gratificantes en el que tuve un papel decisivo a la hora de configurar la estrategia de marketing y comunicación de la empresa, y también me hinché de escribir todo tipo de contenidos para las diferentes acciones.

Y por fin, un autónomo feliz

Sin embargo, lo de la “start-up” acabó mal (muy mal), con casi todos en la calle y algunos en la cárcel. De modo que, decidí que ya había llegado el momento de establecerme por mi cuenta. Tras haber pasado por prácticamente todas las facetas de la profesión periodística (medios, agencias y departamentos de marketing de empresas) sólo tenía una certeza: en todos estos ámbitos se necesitaban profesionales externos capaces de escribir textos de calidad a precio competitivo y sobre todo con mucha rapidez. Por ese motivo decidí establecerme como redactor freelance y dirigirme a clientes como aquellos para los que había trabajado en mis etapas anteriores.

Esto fue hace ya seis años y creo que acerté: he conseguido vivir de este trabajo, gano más dinero que antes y sobre todo tengo la libertad de no tener que depender de jefes que no tienen ni idea o de organizaciones diseñadas para exprimir a sus trabajadores. A cambio, nunca más volveré a contar con la seguridad de tener una nomina fija a fin de mes, pero en fin, nada es perfecto…

¿Cómo decidiste hacerte redactor freelance? Cuéntanos


Imagen: FreeDigitalPhotos.net

Acerca del autor

Me llamo Roger Garcia y soy periodista, redactor freelance y bloguero desde 2006. Escribo para otros porque quiero comprar tiempo y dedicarlo a escribir para mí. Además, enseño a otras personas cómo ganar dinero escribiendo en «El Blog del Redactor Freelance» y en mi ebook «Guía del Redactor Freelance». Si te apetece, podemos hablar en FacebookTwitterGoogle Plus o LinkedIn, o mándame un correo electrónico.


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11 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu historia.

    Mi camino ha sido algo diferente pero he llegado al mismo punto que tú (aunque mis ingresos como freelance no me permiten vivir exclusivamente de ello).

    Yo siempre tuve claro que lo que más me gustaba y mejor sabía hacer era escribir.

    Recuerdo que un amigo del instituto y yo hicimos una especie de cápsula del tiempo y metimos en ella nuestros objetivos para el futuro. Él escribió que quería ser astrofísico y yo escritor. Él lo ha logrado (y con mucho éxito y reconocimiento por cierto) y yo no.

    Me perdí en el camino y no me tomé en serio lo de ganarme la vida escribiendo hasta que empezó a achucharme la crisis. Ahora estoy en ello, supongo que nunca es tarde.

    Lo único que sé es que los euros que me gano escribiendo tienen para mí más valor que los que gano por otros medios.

    Un saludo

    Daniel

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  2. lo de la cárcel me da un poco de repelús... ¿Puedes concretar? :S

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  3. Hola:

    afortunadamente los problemas legales que tuvo la empresa no tenían nada que ver con mi trabajo.

    Simplemente, resultó que las personas que dirigían el proyecto no hicieron las cosas bien.

    Hasta aquí puedo leer…

    Saludos,

    Roger

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  4. Estimado Roger:
    Es muy interesante que nos hayas contado las experiencias que te convirtieron en redactor freelance y te agradezco por ello. En tu caso y en el de otros periodistas independientes, he visto que la decisión de volverse freelance llega como resultado de una larga trayectoria en los medios. ¿Crees que es posible iniciarse y establecerse como periodista freelance sin esa experiencia previa?
    Saludos,
    Valentina

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  5. Gracias por contar tu experiencia. Yo también me dedico a la redacción freelance como forma de complementar mis ingresos.

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  6. Lo que es cierto es que uno va formando su experiencia tomando de aquí y allá y sabiendo aplicarlo. Creo que todas las decisiones que has ido tomando te han configurado como un gran redactor.

    Por mi parte, más que decidirme fue que no tengo otro remedio: no puedo evitar escribir. Desde el principio se me han ofrecido contratos no muy espectaculares, pero eso sí, no he escrito prácticamente nada por cuenta ajena, quitando los contenidos de cursos e-learning.

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  7. Hola Valentina:

    gracias por tu comentario.

    Siempre recomiendo haber trabajado antes un tiempo en empresas antes de establecerse como freelance, te da más perspectiva y contactos valiosos.

    Desde luego, la experiencia no tiene porqué ser como la mía, pero recomiendo ese paso previo.

    Saludos,

    Roger

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  8. Hola Belén:

    a mí también me picó el "gusanillo" de escribir desde pequeño y no sabría hacer otra cosa, de modo que es una suerte que pueda vivir de ello :-)

    Saludos!

    Roger

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  9. Un post estimulante para quienes nos apasiona escribir... gracias

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  10. Muy interesante, últimamente me planteo hacerme freelance como redactora pero da un poco de miedo... quizá me decida algún día!

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Comentario pendiente de moderación. Muchas gracias.